El rover Curiosity de la NASA reveló un importante desgaste
en sus ruedas tras casi 14 años de misión en Marte. La agencia espacial
confirmó que el vehículo sigue funcionando y mantiene sus objetivos científicos
pese a los daños visibles.
Una misión que supera una década en Marte
Curiosity llegó al cráter Gale el 6 de agosto de 2012 con
la misión de estudiar la historia geológica del planeta rojo y buscar señales
de antiguos ambientes habitables.
Desde entonces, el vehículo recorrió más de 32 kilómetros
sobre terrenos marcianos, enfrentando rocas afiladas, pendientes pronunciadas y
condiciones extremas que afectaron principalmente sus ruedas de aluminio.
Una reciente imagen tomada por el propio explorador
permitió observar cortes, grietas y perforaciones en la estructura de las
ruedas, producto del recorrido acumulado durante miles de jornadas de trabajo.
La NASA asegura que seguirá operativo
El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA
mantiene un seguimiento constante del estado del rover mediante fotografías y
análisis técnicos.
La agencia explicó que, aunque las ruedas presentan daños, el vehículo conserva capacidad para continuar con sus investigaciones. En un informe previo, señaló que "se están manteniendo en buen estado a pesar de haber sufrido algunos de los peores golpes en Marte".
Jim Erickson, jefe del proyecto Curiosity, indicó que
"las ruedas están acercándose a un hito de desgaste, pero es parte del
ciclo de vida esperado y es algo que no cambia nuestros planes
científicos".
Cambios para reducir el impacto del terreno
El desgaste comenzó a ser monitoreado con mayor atención
desde 2017 y 2018, cuando los ingenieros modificaron las rutas del rover para
evitar zonas con piedras especialmente dañinas.
Además, incorporaron un sistema de control de tracción que
permite ajustar la velocidad y mejorar el desplazamiento según las
características del suelo marciano.
Las inspecciones de las ruedas también fueron adaptadas.
Actualmente se realizan aproximadamente cada 1.000 metros recorridos, en lugar
de los controles más frecuentes utilizados durante los primeros años de la
misión.
La experiencia que impulsó nuevas misiones
Los problemas enfrentados por Curiosity fueron utilizados
por la NASA para mejorar el diseño de futuros vehículos de exploración, como el
rover Perseverance, que llegó a Marte en 2021.
Ese robot incorporó ruedas de mayor diámetro y con una
estructura diferente, diseñada para resistir mejor las exigencias del terreno
marciano.
Además de sus avances tecnológicos, Curiosity permitió
confirmar que el cráter Gale tuvo antiguos lagos y cursos de agua que pudieron
haber sido ambientes favorables para la vida microbiana hace millones de años.
El rover continúa explorando las capas del monte Sharp, una
formación de 5,5 kilómetros de altura dentro del cráter, donde analiza
minerales y busca nuevas pistas sobre la evolución del planeta.
A pesar del desgaste visible, la NASA considera que
Curiosity todavía tiene recorrido por delante. Su misión sigue aportando
información clave para comprender Marte y preparar futuras exploraciones
espaciales.
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