Estados Unidos volvió a atacar objetivos en Irán en las últimas
horas, en una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente. La ofensiva
ocurrió después de que el presidente Donald Trump anunciara que dio
instrucciones a la cúpula militar para responder con mayor intensidad a
cualquier ataque que cause bajas entre las fuerzas estadounidenses.
La respuesta tras la muerte de soldados
La decisión fue adoptada luego de que el Ejército de
Estados Unidos confirmara la muerte de tres militares en operaciones ocurridas
en Jordania e Irak.
Dos de los efectivos fallecieron durante un ataque con
misiles y drones contra una base militar ubicada en territorio jordano. El
tercer soldado murió en el norte de Irak mientras participaba en una operación
destinada a neutralizar un explosivo de origen iraní que había quedado sin
detonar.
Con estas bajas, el número de militares estadounidenses
fallecidos desde el inicio de la actual escalada asciende a 17, mientras que el
Pentágono informó que cerca de 100 soldados resultaron heridos desde el 7 de
julio, en su mayoría por explosiones.
Trump endureció su postura
A través de su red Truth Social, Trump lanzó una
advertencia directa al régimen iraní.
"Cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense,
pagará por ello muchas veces más", afirmó el mandatario. Además, aseguró
que ya transmitió esa directiva al secretario de Defensa, Pete Hegseth, al jefe
del Estado Mayor Conjunto, Daniel Caine, y a los principales mandos militares.
Pocas horas después, el Comando Central de Estados Unidos
(CENTCOM) confirmó una nueva serie de bombardeos contra objetivos iraníes.
Según el organismo, las operaciones apuntaron a instalaciones utilizadas para
atacar embarcaciones comerciales y alterar la navegación en el estratégico
estrecho de Ormuz.
Crece la tensión en Medio Oriente
Trump también reiteró públicamente su respaldo al primer
ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al asegurar que "no será arrestado
de ninguna manera mientras esté en los Estados Unidos de América", y
volvió a responsabilizar al régimen iraní por la escalada del conflicto.
Las operaciones militares continúan expandiéndose en
distintos frentes. Durante las últimas jornadas, Estados Unidos informó ataques
contra instalaciones del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y otros
objetivos militares dentro de Irán, entre ellos una central nuclear en
construcción en Darkhovin.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) señaló
que, hasta el momento, no detectó riesgos radiológicos derivados de esos
bombardeos, aunque volvió a reclamar moderación para evitar una mayor escalada.
La crisis se extiende a toda la región
El conflicto también impacta sobre otros países de Medio
Oriente. Kuwait reportó daños en una central eléctrica y una planta
desalinizadora tras ataques iraníes, mientras Bahréin informó que interceptó
proyectiles dirigidos hacia su territorio.
En Jordania, las fuerzas armadas derribaron varios misiles
que atravesaban su espacio aéreo, e Israel confirmó la interceptación de otro
proyectil lanzado hacia la zona de Áqaba, próxima a la ciudad de Eilat.
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz,
advirtió que responderán "con todas sus fuerzas" ante nuevos ataques
iraníes. Desde Teherán, el viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem
Gharibabadi, sostuvo que Irán "tomará las medidas apropiadas para defender
sus intereses nacionales y su seguridad".
La situación también mantiene bajo máxima vigilancia al
estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores para el transporte mundial
de petróleo, donde Irán informó la detención de cuatro embarcaciones y ratificó
que continuará con sus operaciones militares en la zona.
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