Los incendios forestales continúan expandiéndose en
distintas regiones de Bolivia, especialmente en los departamentos de Santa Cruz
y Tarija, donde la escasez de agua y diésel dificulta las tareas de los equipos
de emergencia. Las autoridades mantienen un monitoreo permanente y avanzan con
investigaciones para determinar el origen de varios focos.
Los incendios afectan miles de hectáreas
Uno de los sectores más comprometidos es el Parque Nacional
Otuquis, en Santa Cruz, donde ya se registran unas 2.538 hectáreas afectadas.
También permanecen activos incendios en los municipios de Pailón, Porongo y un
nuevo foco de calor detectado en San Matías, cerca de la frontera con Brasil.
El vocero de la Gobernación, Marcelo Schrup, explicó que
las brigadas enfrentan dificultades para abastecerse de agua y combustible,
aunque indicó que las donaciones recibidas permitieron reforzar parcialmente
las tareas de combate.
Tarija suma nuevos focos y pide investigar
En el departamento de Tarija, el fuego comenzó el viernes y
avanzó durante varios días impulsado por los fuertes vientos. Las llamas
afectaron comunidades rurales del municipio de San Lorenzo y también áreas
cercanas a la capital provincial.
En el barrio Miraflores, vecinos colaboraron para extinguir
un incendio que consumió una extensa área verde. Sin embargo, horas después
aparecieron nuevos focos en Pinos Sud y Sella, lo que generó preocupación entre
las autoridades.
El alcalde Jhonny Torrez aseguró que la simultaneidad de
los incendios genera sospechas y afirmó: "No puede ser una coincidencia
que tengamos tantos incendios a la vez; está ocurriendo algo". Además,
solicitó a la Policía abrir una investigación y revisar la normativa que regula
las quemas agrícolas.
Investigan las quemas rurales
Tras un sobrevuelo sobre las zonas afectadas, los ministros
de Defensa y Obras Públicas informaron que comenzaron las investigaciones para
identificar a los responsables de los incendios vinculados al denominado
"chaqueo", una práctica utilizada para preparar tierras destinadas a
la producción agrícola.
Bolivia atraviesa entre julio y octubre el período de mayor
riesgo de incendios forestales, cuando la sequía, las altas temperaturas y los
vientos favorecen la rápida propagación del fuego.
Un problema que se repite cada año
El antecedente más grave ocurrió en 2024, cuando el país
registró la peor temporada de incendios de su historia, con 12,6 millones de
hectáreas arrasadas, según datos de la Fundación Tierra.
Especialistas sostienen que, además de las quemas para
actividades agropecuarias, influyen la expansión de la frontera agrícola, la
deforestación y ocupaciones ilegales vinculadas a otras actividades económicas.
Mientras continúan las tareas de extinción, las autoridades
mantienen alertas por fuertes vientos y advirtieron que quienes realicen quemas
prohibidas podrán enfrentar sanciones, en un contexto donde las condiciones
climáticas mantienen elevado el riesgo de nuevos incendios.
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