Un estudio del International Institute of Strategic Studies
(IISS) sostiene que Rusia habría utilizado embarcaciones de su denominada
"flota clandestina" para lanzar drones sobre distintos países
europeos, provocando interrupciones en el tráfico aéreo civil y operaciones de
vigilancia sobre instalaciones militares.
El reporte identificó 144 avistamientos sospechosos
registrados entre 2024 y 2026 en naciones integrantes de la OTAN, entre ellas
Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos, Reino Unido y Dinamarca.
Según el análisis, los episodios alcanzaron su mayor
intensidad hacia finales de 2025, cuando varios aeropuertos europeos debieron
suspender temporalmente sus operaciones por la presencia de drones.
Aeropuertos y bases militares bajo vigilancia
El documento señala que los dispositivos sobrevolaron zonas
estratégicas y que, además de afectar vuelos comerciales, habrían sido
utilizados para observar instalaciones militares y poner a prueba los sistemas
de defensa antiaérea europeos.
Los especialistas consideran que la campaña fue diseñada
para mantenerse por debajo del umbral que activaría una respuesta colectiva de
la OTAN, aunque advierten que dejó en evidencia debilidades en la capacidad de
Europa para detectar y neutralizar este tipo de amenazas.
La hipótesis sobre la "flota fantasma"
Uno de los puntos centrales del informe es el seguimiento
realizado sobre barcos vinculados a la denominada flota fantasma rusa,
utilizada para eludir sanciones internacionales.
Los investigadores detectaron coincidencias entre los
movimientos de esas embarcaciones y numerosos avistamientos de drones,
especialmente en aguas cercanas a Dinamarca e Irlanda.
Entre los buques mencionados aparecen el Boracay,
relacionado con investigaciones en Francia, el Arctica y el Vezhen, este último
previamente investigado por un incidente con un cable submarino en el mar
Báltico.
Dificultades para atribuir los ataques
Aunque el informe sostiene que existe un patrón
consistente, varios gobiernos europeos reconocen que demostrar de forma
concluyente el origen de los drones resulta complejo.
El comandante supremo aliado adjunto de la OTAN en Europa,
John Stringer, evitó responsabilizar directamente a Moscú, aunque indicó que la
actividad coincide con otras operaciones híbridas atribuidas a Rusia desde el
inicio de la guerra en Ucrania.
Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, negó
anteriormente que su país esté llevando adelante una campaña de sabotaje contra
Europa.
Europa acelera el refuerzo de sus defensas
Las conclusiones del IISS impulsaron nuevos debates sobre
la necesidad de fortalecer los sistemas antidrones en el continente.
Autoridades militares de Dinamarca, Suecia y otros países
admitieron que los incidentes evidenciaron falencias en la detección y
respuesta frente a aeronaves no tripuladas de pequeño tamaño, por lo que ya
comenzaron a implementar mejoras en sus capacidades defensivas.
El informe advierte que este tipo de operaciones podría
convertirse en un desafío permanente para la seguridad europea, obligando a los
países de la OTAN a adaptar sus sistemas de vigilancia y protección frente a
amenazas cada vez más difíciles de identificar.
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