La tensión entre Pakistán y Afganistán volvió a aumentar
luego de que fuerzas pakistaníes realizaran ataques aéreos sobre las provincias
afganas de Khost, Kunar y Paktika durante la madrugada del miércoles.
Las autoridades afganas informaron que los bombardeos
causaron la muerte de 13 personas, entre ellas 11 niños, además de una mujer y
un adulto mayor. También se reportaron al menos 14 heridos.
Desde Islamabad confirmaron la operación militar, aunque
sostuvieron que los objetivos alcanzados estaban vinculados a grupos armados y
aseguraron que las bajas correspondieron a presuntos militantes.
Versiones enfrentadas sobre las víctimas
La diferencia entre los reportes de ambos gobiernos volvió
a quedar en evidencia. Mientras Kabul denunció la muerte de civiles, Pakistán
afirmó haber eliminado a 26 integrantes de organizaciones extremistas.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Khost, donde una
vivienda familiar fue destruida por el impacto de los bombardeos. Según
familiares de las víctimas, la mayoría de los fallecidos eran menores de edad.
El ataque también afectó propiedades rurales y provocó
pérdidas económicas para familias que dependen de la actividad ganadera.
Reclamos diplomáticos y acusaciones cruzadas
Tras los hechos, el gobierno afgano convocó al
representante diplomático pakistaní para expresar una protesta formal por la
incursión aérea y denunciar la violación de su soberanía.
Por su parte, el gobierno de Pakistán defendió la ofensiva
y aseguró que continuará con las operaciones contra estructuras vinculadas al
terrorismo en zonas cercanas a la frontera.
Las autoridades pakistaníes relacionaron los ataques con un
reciente atentado atribuido al grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que dejó
seis agentes de seguridad muertos en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa.
Un acuerdo que duró menos de dos meses
La nueva ofensiva se produjo apenas semanas después del
entendimiento alcanzado en abril en la ciudad china de Urumqi, donde ambas
partes se comprometieron a evitar una escalada militar.
China había mediado en las conversaciones con el objetivo
de reducir la violencia en una frontera marcada por enfrentamientos frecuentes
y acusaciones mutuas.
Sin embargo, el deterioro de las relaciones entre Kabul e
Islamabad se profundizó desde finales de 2025, con ataques cruzados, cierre de
pasos fronterizos y una fuerte caída del comercio bilateral.
Crece la preocupación internacional
Organismos internacionales advirtieron que el conflicto ya
provocó decenas de miles de desplazados en regiones fronterizas y afectó a
numerosas comunidades que dependen del intercambio entre ambos países.
La reanudación de los bombardeos pone en duda la
continuidad de los esfuerzos diplomáticos impulsados por China y aumenta el
riesgo de una nueva cadena de represalias militares en una de las zonas más
inestables de Asia.
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