La guerra entre Rusia y Ucrania sumó un nuevo capítulo de
tensión con ataques de gran alcance ejecutados por ambos bandos durante las
últimas horas.
Las fuerzas rusas desplegaron más de 200 drones contra
distintas regiones de Ucrania, mientras que Kiev respondió con operaciones
dirigidas a objetivos militares, energéticos e industriales ubicados en
territorio ruso.
Daños y heridos en ciudades ucranianas
Entre las zonas más afectadas por la ofensiva rusa
estuvieron las ciudades de Odesa y Karkiv. Las autoridades locales informaron
daños en edificios residenciales y varios heridos como consecuencia de los
impactos.
En Odesa, una mujer y sus hijos recibieron asistencia
médica tras un ataque contra viviendas, mientras que en Karkiv se reportaron al
menos cuatro personas lesionadas. También se registraron heridos en la región
de Zaporizhzhia.
Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia lanzó 207 drones
durante la noche. La mayoría fue interceptada, aunque una parte logró alcanzar
distintos objetivos en territorio ucraniano.
Kiev apuntó a infraestructura clave de Rusia
La respuesta de Ucrania tuvo como objetivo instalaciones
consideradas estratégicas para el esfuerzo militar ruso. El presidente
Volodímir Zelensky confirmó ataques contra una planta industrial vinculada a la
producción de componentes para drones y misiles.
La instalación se encuentra en la región rusa de Chuvasia,
a más de 900 kilómetros de la frontera con Ucrania. Además, se reportaron
operaciones contra una refinería y otras infraestructuras energéticas.
Objetivos militares y energéticos
Las autoridades ucranianas sostienen que estos ataques
buscan debilitar la capacidad logística y productiva de Rusia. En los últimos
meses, las refinerías y fábricas vinculadas al sector militar se convirtieron
en blancos prioritarios para Kiev.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso informó que
derribó más de 300 drones ucranianos en diferentes regiones, incluida el área
de Moscú, Crimea y sectores cercanos al mar Negro.
Un conflicto que sigue ampliando su alcance
La jornada también dejó daños en Sebastopol, en la
península de Crimea, donde un dron impactó en un edificio histórico relacionado
con la defensa de la ciudad durante el siglo XIX.
Mientras continúan los combates y los ataques a larga
distancia, ambos países mantienen una estrategia enfocada en golpear
infraestructuras clave del adversario. La escalada refuerza la incertidumbre
sobre una posible salida negociada al conflicto y anticipa nuevas tensiones en
las próximas semanas.
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