El Senado de la Nación Argentina convirtió en ley el nuevo
Régimen Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. La
iniciativa fue aprobada por 44 votos a favor, 27 en contra y una abstención, y
ahora aguarda su reglamentación y publicación oficial.
La norma crea un sistema específico para adolescentes de 14
a 18 años y generó un fuerte debate político por su alcance y financiamiento.
Qué cambia con la nueva ley
El eje central es la incorporación de jóvenes de 14 y 15
años al sistema penal, con procedimientos diferenciados respecto de los
adultos.
El texto establece principios de legalidad,
proporcionalidad y excepcionalidad de la privación de libertad. También dispone
que los menores no podrán compartir espacios judiciales ni penitenciarios con
mayores de edad.
El régimen prioriza medidas socioeducativas, tareas
comunitarias y reparación del daño, dejando la prisión como recurso limitado a
delitos graves y con plazos estrictos.
El debate en el recinto
La iniciativa había sido impulsada durante la gestión de
Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad y fue defendida por el
oficialismo como una respuesta a delitos cometidos por menores.
Desde el peronismo, en cambio, cuestionaron la
constitucionalidad del proyecto y advirtieron que el enfoque es principalmente
punitivo.
Senadores opositores señalaron además que el presupuesto
asignado —23.700 millones de pesos para las provincias— sería insuficiente para
implementar la infraestructura y los equipos técnicos necesarios.
Presupuesto y cuestionamientos
Datos oficiales indican que el monto previsto debería
distribuirse entre los 24 distritos del país, lo que, según legisladores
opositores, limitaría la capacidad de construcción y adecuación de espacios
especializados.
El oficialismo respondió que las provincias también deberán
aportar recursos y defendió la norma como una herramienta para garantizar
justicia y proteger a las víctimas.
Cómo funcionará el sistema penal juvenil
La ley prevé la creación de órganos judiciales
especializados y garantiza que los adolescentes tengan defensa técnica desde el
inicio del proceso.
Incorpora la figura de un supervisor judicial para el
seguimiento de las sanciones y establece que la libertad condicional requerirá
condiciones específicas y control del Ministerio Público Fiscal.
También contempla asistencia a las víctimas, con
participación en audiencias y acceso a acompañamiento jurídico y psicológico.
Con la sanción definitiva, el nuevo Régimen Penal Juvenil
entrará en vigencia una vez reglamentado por el Poder Ejecutivo. El foco ahora
estará en su implementación efectiva en las provincias y en el impacto que
pueda tener en el sistema de justicia penal argentino.
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