Un equipo científico liderado por la Universidad de
Stanford presentó un spray nasal experimental que, en ensayos con ratones,
logró brindar defensa simultánea contra virus respiratorios, bacterias
hospitalarias y alérgenos durante al menos tres meses. El estudio fue publicado
en la revista Science y abre una nueva línea de investigación en vacunas de
amplio espectro.
Un enfoque distinto a las vacunas tradicionales
A diferencia de las vacunas convencionales, diseñadas para
reconocer un antígeno específico, esta fórmula apunta a activar de forma
combinada la inmunidad innata y adaptativa en los pulmones.
El preparado, administrado como spray nasal, genera un
estado de “alerta inmunológica” sostenido, lo que permitiría responder ante
distintas amenazas, incluso aquellas que mutan con frecuencia.
El proyecto contó con la colaboración de investigadores de
la Universidad de Emory, la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill,
la Universidad Estatal de Utah y la Universidad de Arizona, con apoyo de los
Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.
Resultados en modelos animales
En los experimentos, los ratones vacunados resistieron
infecciones por SARS-CoV-2, otros coronavirus y bacterias como Staphylococcus
aureus y Acinetobacter baumannii, asociadas a infecciones hospitalarias.
Los investigadores observaron una reducción de la carga
viral de hasta 700 veces en comparación con animales no inmunizados. Además,
todos los ejemplares vacunados sobrevivieron a la exposición.
La protección también alcanzó a alérgenos comunes. Los
ratones mostraron menor inflamación pulmonar y ausencia de síntomas compatibles
con asma tras la exposición a ácaros del polvo.
Cómo funciona el spray nasal
La fórmula combina ligandos de receptores tipo Toll y otros
componentes que estimulan la comunicación interna del sistema inmunológico.
Esto favorece la generación de linfocitos T de memoria y la activación
prolongada de macrófagos pulmonares.
Según los autores, el mecanismo permitiría mantener células
defensivas activas en el tejido respiratorio por varios meses, sin depender
exclusivamente de la detección de un patógeno específico.
Este enfoque busca superar una de las principales
limitaciones de las vacunas actuales: la necesidad de actualización constante
ante nuevas variantes virales.
Cautela científica y próximos pasos
Especialistas internacionales valoraron el hallazgo, aunque
remarcaron que los resultados corresponden a fase preclínica. Antes de su
aplicación en personas deberán realizarse ensayos clínicos que confirmen
eficacia y seguridad.
Los investigadores estiman que, si las pruebas en humanos
resultan exitosas, el desarrollo podría estar disponible en un plazo de cinco a
siete años.
Por ahora, el spray nasal representa una estrategia
experimental prometedora para reforzar la prevención de infecciones
respiratorias y alergias, pero su aplicación masiva dependerá de la validación
clínica y regulatoria en los próximos años.
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