Dormir seis horas o menos por noche de manera sostenida
incrementa hasta un 30% la probabilidad de desarrollar demencia en la vejez.
Así lo determinó un estudio internacional publicado en la revista científica
Nature Communications, tras seguir durante 25 años a casi 8.000 adultos
británicos.
La investigación analizó los hábitos de sueño a los 50, 60
y 70 años y detectó que quienes mantuvieron un patrón de descanso insuficiente
presentaron un riesgo significativamente mayor frente a quienes dormían siete
horas por noche.
Un factor de riesgo independiente
El trabajo fue liderado por equipos de la Université de
Paris y University College London, en el marco del proyecto Whitehall II.
Durante el seguimiento, 521 participantes fueron diagnosticados con demencia,
en su mayoría después de los 70 años.
Los resultados se mantuvieron incluso tras ajustar
variables como enfermedades previas, salud mental, hábitos de vida y factores
cardiovasculares. Esto refuerza la hipótesis de que la falta crónica de sueño
puede actuar como un factor de riesgo independiente.
Otros estudios de la Escuela de Medicina de Harvard también
vincularon el sueño insuficiente —menos de cinco horas en mayores de 60 años—
con un mayor riesgo de Alzheimer y mortalidad.
El rol del “sistema de limpieza” del cerebro
Los especialistas explican que durante el sueño profundo se activa el sistema glinfático, una red que elimina desechos tóxicos del cerebro, como las proteínas beta-amiloide y tau, asociadas al Alzheimer.
Cuando el descanso es insuficiente, este mecanismo pierde
eficacia. La acumulación de sustancias dañinas, sumada a procesos de
neuroinflamación y deterioro metabólico, podría acelerar el envejecimiento
cerebral.
Además, investigaciones publicadas en Science Advances y
Neurology señalaron que el insomnio crónico puede acelerar el deterioro
cognitivo y afectar la memoria.
Cuántas horas dormir para proteger el cerebro
El estudio identificó que el mayor riesgo se observa en
personas con “sueño corto persistente”, es decir, aquellas que durante décadas
descansan seis horas o menos. En contraste, dormir siete horas mostró el perfil
más protector.
Los expertos advierten que los cambios cerebrales
vinculados a la demencia se desarrollan a lo largo de décadas, por lo que la
prevención debería comenzar en la mediana edad.
Recomendaciones para mejorar el descanso
Especialistas en medicina del sueño recomiendan mantener
horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir, limitar cafeína y alcohol
por la tarde y crear un ambiente oscuro y silencioso.
También sugieren evitar la automedicación y consultar ante
síntomas persistentes de insomnio o apnea.
Promover una adecuada higiene del sueño podría convertirse
en una herramienta clave dentro de las estrategias de prevención de demencia y
cuidado de la salud cerebral en adultos.
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