Dormir entre siete y nueve horas no siempre garantiza
sentirse renovado. Médicos del sueño advierten que la calidad del descanso, los
microdespertares y ciertos trastornos pueden explicar por qué muchas personas
se levantan cansadas a pesar de haber cumplido con el tiempo recomendado.
No es solo cantidad, es calidad
El doctor Eduardo Borsini, especialista en sueño, señaló
que la fragmentación nocturna es una de las causas más frecuentes. Insomnio,
apnea del sueño y movimientos involuntarios en las piernas interrumpen el
descanso sin que la persona lo advierta.
La apnea del sueño —un trastorno respiratorio que provoca
pausas en la respiración— genera microdespertares que impiden que el cerebro
complete correctamente los ciclos del sueño profundo y REM, fundamentales para
la recuperación física y mental.
Por su parte, el médico Facundo Nogueira explicó que un
sueño reparador requiere que las distintas fases se desarrollen en forma
ordenada. Si la arquitectura del sueño se altera, el cuerpo no logra
restaurarse por completo.
Factores que afectan el descanso
Además de los trastornos clínicos, hay hábitos cotidianos
que deterioran la calidad del sueño: consumo excesivo de alcohol o café, cenas
abundantes, uso de pantallas antes de dormir y ambientes con luz o ruido.
Datos de la American Sleep Foundation indican que en las
sociedades occidentales se duerme, en promedio, dos horas menos que
generaciones anteriores. El 31% de los adultos descansa por debajo del mínimo
aconsejado.
Consecuencias para la salud
Dormir mal no solo genera cansancio. La falta de sueño se
asocia con obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y
deterioro cognitivo.
Investigaciones publicadas en Proceedings of the National Academy of Sciences vinculan el déficit de descanso con alteraciones en funciones mentales y conductuales. La somnolencia también reduce el tiempo de reacción, con impacto directo en la conducción y el rendimiento laboral.
Durante el sueño profundo y la fase REM se eliminan toxinas
cerebrales, se regula la presión arterial y se reparan tejidos musculares. Si
estos procesos se interrumpen, el organismo no alcanza una recuperación
completa.
Los siete tipos de descanso
Especialistas de la Harvard Medical School sostienen que
dormir no es el único descanso necesario. Existen al menos siete dimensiones:
físico, mental, emocional, social, sensorial, creativo y espiritual.
Una persona puede dormir ocho horas y, aun así, necesitar
descanso mental o emocional si atraviesa estrés constante o sobrecarga
afectiva. Identificar qué tipo de fatiga predomina es clave para recuperar
energía.
Cómo mejorar el sueño
Los médicos recomiendan establecer horarios regulares,
cenar liviano, evitar alcohol y pantallas al menos dos horas antes de acostarse
y crear un ambiente oscuro y silencioso.
Incorporar rutinas de relajación, meditación o respiración
consciente puede facilitar la transición entre la vigilia y el sueño profundo.
Si el cansancio persiste pese a dormir lo suficiente, los
especialistas aconsejan consultar a un profesional para descartar apnea u otros
trastornos del sueño.
Priorizar el descanso no es un lujo: es una condición
básica para la salud física, mental y cardiovascular a largo plazo.
Con base en nota de Silvia Pardo para Infobae.com
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