El Ministerio de Economía afrontará este miércoles una de
las licitaciones de deuda más relevantes del mes, con vencimientos por casi $10
billones, en su mayoría en manos de inversores privados. El resultado será
clave para la estrategia financiera y para el nivel de tasas en pesos.
Luego de haber logrado un refinanciamiento del 124% en la
última subasta, el Tesoro llega con una posición de liquidez más holgada en el
Banco Central, un factor que podría influir en las condiciones que convalide el
mercado.
El menú de instrumentos en pesos
Para esta licitación, el Palacio de Hacienda ofrecerá una
combinación de instrumentos a tasa fija, variable y ajustados por inflación.
Entre las opciones se destacan varias Lecap con vencimientos durante 2026 y un
bono capitalizable que extiende el plazo hasta enero de 2027.
También se incorporan instrumentos a tasa Tamar, tanto en
formato de letra como de bono, este último como novedad dentro del programa
financiero. Además, habrá reaperturas de bonos ajustados por CER con
vencimientos que llegan hasta 2028.
Más pesos en el Banco Central
Uno de los datos que sigue el mercado es el nivel de
depósitos del Tesoro en el BCRA. Al cierre de la semana pasada, el saldo
superaba los $3 billones, por encima del registrado antes de la licitación
anterior, aunque todavía por debajo de los picos de fines de enero.
Ese “colchón” le da mayor margen al Gobierno para no
convalidar tasas demasiado elevadas, especialmente en los tramos más cortos,
que en la última subasta concentraron buena parte de la demanda.
Antecedentes y señales del mercado
En la licitación previa, Economía aceptó rendimientos
cercanos al 3% mensual para las letras más cortas, un nivel que generó debate
entre analistas por ubicarse por encima de la inflación esperada. Aun así, el
resultado permitió renovar todos los vencimientos y obtener financiamiento
adicional.
El ministro Luis Caputo reconoció que las tasas en pesos
siguen altas, pero las atribuyó a la volatilidad política y al contexto
preelectoral. Desde su perspectiva, la tendencia debería revertirse si la
inflación continúa desacelerándose.
Lo que está en juego
Más allá del rollover, el resultado de esta licitación será
una señal para el mercado financiero y la actividad económica. Una eventual
baja de tasas podría aliviar el costo del crédito y dar impulso a empresas y
consumidores.
El foco estará puesto en el nivel de adhesión, en los
plazos elegidos por los inversores y en si el Gobierno logra avanzar en su
objetivo de reducir gradualmente el costo del financiamiento en pesos.
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