El impacto de las redes sociales en la salud mental
infantil volvió al centro del debate público y sanitario en Europa. Psiquiatras
y psicólogos alertan que, más allá del tiempo frente a la pantalla, existen
señales concretas que pueden anticipar trastornos emocionales en niños y
adolescentes.
El tema gana relevancia mientras el Reino Unido analiza
restringir el acceso a plataformas digitales a menores de 16 años, en línea con
iniciativas similares impulsadas en otros países.
Avanza el debate por límites de edad
La Cámara de los Lores británica dio un paso clave al
respaldar una propuesta que podría prohibir el uso de redes sociales a menores
de 16 años. La iniciativa, inspirada en el modelo australiano, obtuvo amplio
apoyo y ahora deberá ser evaluada por la Cámara de los Comunes.
En paralelo, el Gobierno abrió una consulta pública para
analizar alternativas como restricciones horarias, controles parentales
reforzados y mecanismos para reducir el consumo compulsivo de contenidos.
No es la cantidad de horas, sino la pérdida de control
Desde el ámbito clínico, los especialistas coinciden en que
la adicción digital no se define por el tiempo de uso. El foco está puesto en
la incapacidad de regular el consumo y en la interferencia con la vida diaria.
Cuando las redes afectan el sueño, el rendimiento escolar,
los vínculos o el bienestar emocional, el uso deja de ser recreativo y se
convierte en un problema de salud.
Las siete señales de alerta en niños y adolescentes
Expertos en salud mental identifican siete comportamientos
que funcionan como indicadores tempranos de una relación problemática con las
redes sociales:
Consecuencias emocionales, físicas y sociales
El uso excesivo puede derivar en ansiedad, baja autoestima
y dificultades para regular las emociones. A nivel físico, se asocia con falta
de descanso, dolores de cabeza, fatiga visual y sedentarismo.
En el plano social, los especialistas observan problemas
para establecer vínculos cara a cara, menor tolerancia a la frustración y
dificultades en la comunicación interpersonal.
Por qué las plataformas resultan tan atractivas
Las redes sociales están diseñadas para captar la atención
mediante recompensas inmediatas como “me gusta”, notificaciones constantes y
desplazamiento infinito. Estos estímulos activan el sistema de recompensa
cerebral.
En niños y adolescentes, cuyo control de impulsos aún está
en desarrollo, estos mecanismos generan una mayor vulnerabilidad a conductas
compulsivas.
Qué recomiendan los especialistas a las familias
Los expertos desaconsejan respuestas basadas en el castigo.
Recomiendan priorizar el diálogo, comprender qué función cumplen las redes en
la vida del niño y establecer límites claros y sostenidos, especialmente en
horarios nocturnos.
También subrayan la importancia de que los adultos modelen
hábitos digitales saludables y, ante señales persistentes, recurran a
profesionales de la salud o a la escuela para una intervención temprana.
El debate legislativo y las advertencias clínicas coinciden
en un punto: identificar a tiempo estas señales puede ser clave para prevenir
daños mayores y promover un uso más saludable de la tecnología en la infancia.
#RedesSociales #SaludMental #Infancia #Adolescentes
#Tecnología




