Rusia reanudó los bombardeos a gran escala contra la
infraestructura energética de Ucrania, con el lanzamiento de más de 70 misiles
y unos 450 drones. La ofensiva se produjo horas antes de la reapertura de las
negociaciones trilaterales con participación de Estados Unidos.
El ataque marcó el final de una tregua temporal y tuvo como
principal objetivo el sistema eléctrico, en un contexto de bajas temperaturas
extremas que agravan la situación humanitaria.
Objetivos energéticos bajo ataque
Según el Ministerio de Defensa ruso, la operación apuntó a
instalaciones vinculadas al complejo militar-industrial y a nodos clave del
suministro energético. Moscú justificó la ofensiva como respuesta a ataques
ucranianos contra objetivos civiles en territorio ruso.
Las fuerzas rusas utilizaron armamento de largo alcance y
alta precisión, de acuerdo con el parte oficial difundido por el Kremlin.
Ciudades afectadas y daños
El Ministerio de Energía de Ucrania informó que los
bombardeos impactaron en centrales termoeléctricas que abastecen a Kiev, Járkov
y Dnipró. En la capital, más de mil edificios quedaron sin calefacción tras los
daños en la red.
El Servicio Estatal de Emergencias confirmó al menos cinco
heridos y destrozos en edificios residenciales de varios distritos urbanos.
Reclamo de Kiev y contexto climático
El presidente Volodímir Zelensky denunció que Rusia eligió
uno de los períodos más fríos en décadas para reanudar los ataques. Con
temperaturas cercanas a los 20 grados bajo cero, el mandatario pidió mayor
presión internacional y el envío urgente de sistemas de defensa aérea.
Ucrania advirtió que la ofensiva profundiza la crisis
energética y pone en riesgo a millones de civiles durante el invierno.
Negociaciones en paralelo
La escalada coincidió con la convocatoria a una nueva ronda
de conversaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, previstas
en Abu Dabi. El Kremlin confirmó que la tregua energética acordada días atrás
tenía un alcance limitado y ya no estaba vigente.
Mientras continúan los contactos diplomáticos, las
hostilidades mantienen un alto nivel de tensión y reducen las expectativas de
avances inmediatos en el proceso de paz.
Un escenario abierto
Con el sistema energético nuevamente bajo ataque y las
negociaciones en curso, el conflicto entra en una fase crítica. La evolución de
las conversaciones y la respuesta internacional serán claves para definir si se
abre un canal de desescalada o se profundiza la confrontación militar.
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