Rusia intensificó sus estrategias de reclutamiento para
sostener el número de soldados desplegados en Ucrania, en un contexto de guerra
prolongada y sin recurrir a una movilización nacional amplia. El Gobierno
ofrece salarios elevados, bonificaciones en efectivo y beneficios fiscales para
atraer nuevos combatientes.
Según cifras oficiales, más de 700.000 militares rusos se
encuentran actualmente en el frente. Aunque estos números no pudieron ser
verificados de forma independiente, el Kremlin sostiene que el flujo de
voluntarios se mantiene estable.
Bonos, contratos extendidos y presión interna
Las autoridades regionales otorgan primas que, en algunos
casos, superan los 50.000 dólares por alistamiento, un monto muy superior al
salario promedio anual en varias zonas del país. A esto se suman exenciones
impositivas, alivio de deudas y otros beneficios sociales.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos denuncian
que muchos reclutas son presionados para firmar contratos que luego se
extienden de manera indefinida, incluso cuando el acuerdo inicial establecía un
plazo limitado.
Prisiones y centros de detención, en la mira
El reclutamiento también alcanza a presos y detenidos
preventivos. Las leyes rusas permiten que condenados y sospechosos en causas
penales se incorporen al Ejército a cambio de reducciones de pena o libertad
anticipada.
Esta práctica, iniciada por grupos mercenarios al comienzo
del conflicto, fue luego absorbida por el Ministerio de Defensa como una vía
formal para sumar efectivos.
Extranjeros y promesas de ciudadanía
Moscú amplió además la captación de extranjeros, tanto
dentro como fuera de Rusia. Nuevas normativas ofrecen la ciudadanía acelerada a
quienes firmen contratos militares y, en algunos casos, hacen obligatorio el
servicio para ciertos residentes permanentes.
Países como India, Nepal, Cuba e Irak denunciaron redes que
engañan a sus ciudadanos con ofertas laborales y luego los fuerzan a combatir
en Ucrania. Varios gobiernos reclamaron la repatriación de soldados y de restos
de fallecidos.
Un costo creciente para la economía rusa
Analistas advierten que estas políticas implican un gasto
cada vez mayor para una economía en desaceleración. Los incentivos económicos,
sumados a la logística de sostener un contingente numeroso, presionan las
cuentas públicas.
Mientras el Kremlin busca evitar el costo político de una
movilización general, el modelo de reclutamiento basado en beneficios y
extranjeros aparece como una solución transitoria, cuyo impacto económico y
social podría profundizarse si el conflicto se prolonga.
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