Estados Unidos aceleró de forma significativa su campaña
aérea contra los grupos yihadistas Al-Shabaab y Estado Islámico en Somalia.
Desde el 1 de enero, el Comando de África (AFRICOM) confirmó la ejecución de 23
bombardeos en el país.
La ofensiva forma parte de una estrategia regional que
apunta a debilitar redes extremistas en África, con operaciones coordinadas que
también incluyeron ataques recientes en Nigeria.
Somalia, eje de la nueva estrategia
Según datos recopilados por la fundación New America,
durante 2025 Estados Unidos realizó al menos 114 ataques aéreos en Somalia, una
cifra récord que supera el total combinado de bombardeos de administraciones
anteriores.
El aumento posiciona a Somalia como el principal escenario
de acción militar estadounidense fuera de conflictos formalmente declarados,
replicando niveles de intervención registrados durante el primer mandato de
Donald Trump.
Avance territorial de Al-Shabaab
La intensificación de los ataques coincide con un momento
crítico para la seguridad somalí. Al-Shabaab, afiliado a Al-Qaeda, lanzó en
2025 una ofensiva que le permitió recuperar decenas de localidades en regiones
estratégicas del centro del país.
El grupo controla actualmente zonas clave que le permiten
cercar posiciones gubernamentales y afectar rutas de abastecimiento hacia
Mogadiscio. Sus operaciones crecieron cerca de un 50% respecto de 2024.
Amenaza del Estado Islámico en África
Parte central de los bombardeos se concentró en Estado
Islámico-Somalia, una escisión asentada en la región de Puntland. AFRICOM
considera que desde allí se coordinan operaciones globales del grupo.
Las estimaciones indican que la organización multiplicó su
capacidad operativa y financiera, con un aumento sostenido de combatientes
extranjeros y vínculos con filiales en el Sahel africano.
Operaciones coordinadas en Nigeria
La estrategia regional quedó expuesta con los ataques del
día de Navidad en Nigeria, donde misiles estadounidenses impactaron campamentos
del grupo Lakurawa, vinculado al Estado Islámico
Desde Washington se presentó la acción como parte de la
lucha antiterrorista continental, mientras autoridades nigerianas descartaron
motivaciones religiosas y remarcaron el impacto del extremismo sobre la
población civil.
Tensiones diplomáticas y crisis humanitaria
La escalada militar se da en paralelo a fricciones
diplomáticas entre Estados Unidos y el gobierno somalí. Washington suspendió
asistencia humanitaria y denunció desvíos de ayuda alimentaria.
Los recortes redujeron drásticamente la asistencia
internacional en un país con millones de personas afectadas por inseguridad
alimentaria y desplazamientos internos.
Impacto y límites de la ofensiva
Aunque recientes operaciones eliminaron a altos mandos de
Al-Shabaab, analistas advierten que los bombardeos no modifican de fondo la
dinámica del conflicto. El grupo mantiene capacidad de reorganización y control
territorial.
La continuidad de la ofensiva estadounidense abre
interrogantes sobre su efectividad a largo plazo y el impacto regional en una
de las zonas más inestables del continente africano.
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