El turismo en Cuba atraviesa su peor momento en años. Entre
enero y noviembre de 2025 arribaron 2,3 millones de visitantes, muy por debajo
de los 4,8 millones registrados en 2018 y de los niveles previos a la pandemia.
La retracción se explica por el impacto del COVID-19, los
apagones recurrentes, las dificultades de conectividad y el endurecimiento de
las sanciones de Estados Unidos, que afectaron la llegada de viajeros y las
operaciones del sector.
Un motor económico en retroceso
Durante casi dos décadas, el turismo aportó hasta 3.000
millones de dólares anuales a la economía cubana. Restaurantes, transporte y
pequeños comercios dependían de ese flujo constante.
Hoy, zonas emblemáticas de La Habana muestran un fuerte
descenso de actividad, con locales vacíos y menos servicios en funcionamiento,
lo que repercute directamente en el empleo y el consumo interno.
Impacto directo en trabajadores y cuentapropistas
La caída de turistas golpea a quienes viven del contacto
diario con los visitantes. Vendedores ambulantes, choferes y guías redujeron
drásticamente sus ingresos ante la falta de clientes.
Conductores de autos clásicos y buses turísticos admiten
que trabajan menos horas y cobran tarifas más bajas para atraer a los pocos
turistas que recorren la ciudad.
Sanciones y contexto internacional
Según datos oficiales, las sanciones estadounidenses
habrían generado pérdidas cercanas a los 8.000 millones de dólares entre 2024 y
2025, un incremento significativo respecto de períodos anteriores.
A esto se suma la interrupción del suministro energético
desde Venezuela, que profundizó los problemas estructurales de la economía
cubana y afectó servicios básicos.
Miradas desde el turismo extranjero
Los visitantes que llegan describen un país con
dificultades visibles: escasez, infraestructura limitada y problemas de
conectividad. Algunos destacan la resiliencia de la población, mientras otros
advierten un clima de incertidumbre económica.
El turismo internacional, clave para el ingreso de divisas,
hoy no logra compensar la caída general de la actividad.
Un futuro con interrogantes
La continuidad de la crisis turística plantea desafíos
inmediatos para Cuba, que busca alternativas de financiamiento y apoyo externo
para sostener su economía.
Mientras no se recuperen los niveles de visitantes ni se
alivien las restricciones externas, el sector seguirá condicionado y la
población enfrentará un escenario económico cada vez más complejo.
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