El incendio forestal que desde principios de enero afectó a
la zona cordillerana de Chubut quedó contenido tras las lluvias y el despliegue
de más de 200 brigadistas, bomberos y técnicos. El fuego, que dañó cerca de 12
mil hectáreas de bosque nativo en áreas de Puerto Patriada, Epuyén y El Hoyo,
es considerado uno de los más extensos de los últimos veinte años y mantiene en
alerta a las autoridades por el riesgo de reactivación.
El siniestro se desarrolló en un escenario climático
adverso. Según la Secretaría de Bosques provincial, la región atraviesa la peor
sequía desde 1965, con altas temperaturas, baja humedad y vientos persistentes
que favorecieron la propagación inicial de las llamas. En ese marco, las tareas
de combate se intensificaron durante más de una semana con apoyo
interjurisdiccional, en un contexto de incendios recurrentes en la Patagonia
durante los últimos veranos.
Las precipitaciones y el descenso térmico modificaron la
dinámica del fuego, permitiendo avanzar con acciones de ataque directo,
construcción de fajas cortafuego y aseguramiento de perímetros. El operativo
fue coordinado desde el Comando Operativo en Villa Futalaufquen e integró a la
Administración de Parques Nacionales, la Agencia Federal de Emergencias y
organismos técnicos de varias provincias.
El despliegue incluyó ocho medios aéreos —cinco
helicópteros, dos aviones hidrantes y un Boeing 737 especializado— además de
maquinaria vial, embarcaciones y vehículos forestales. Participaron brigadistas
del Servicio Provincial de Manejo del Fuego, del Servicio Nacional del Manejo
del Fuego y equipos enviados por Neuquén, Río Negro, Córdoba y Santiago del
Estero, junto a efectivos de Gendarmería Nacional y del Ejército Argentino.
El gobernador Ignacio Torres confirmó que el incendio en
Puerto Patriada se encuentra contenido y destacó la cooperación regional. No
obstante, la Ruta 71 continúa con tránsito restringido entre la Portada Norte y
Quebrada del León, una medida que afecta a residentes y actividades turísticas
en plena temporada estival.
Los equipos permanecen en la zona con tareas de observación
y patrullaje para detectar posibles rebrotes, especialmente en laderas y
sectores de difícil acceso. Las autoridades provinciales también avanzan en la
investigación para determinar el origen del fuego, mientras evalúan los daños
ambientales y las medidas de restauración del bosque nativo. El comportamiento
climático de las próximas semanas será clave para confirmar el cierre
definitivo del operativo.
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