La investigación por el secuestro y las agresiones sufridas
por Tania Suárez dio un giro relevante tras las primeras manifestaciones que la
propia víctima logró realizar luego de ser rescatada en La Cumbre, Córdoba, el
martes 15 de enero de 2026. Aún internada y bajo observación médica, la mujer
de 35 años expresó frases breves pero significativas que permitieron confirmar
el contexto en el que fue atacada, aportar indicios sobre el lugar donde perdió
contacto y reforzar las líneas centrales de la causa judicial.
Suárez había sido vista por última vez el domingo, cuando
salió de su domicilio en la zona norte de la ciudad de Córdoba para encontrarse
con un hombre al que había conocido a través de redes sociales. Antes de perder
contacto, logró enviar mensajes a su hija en los que manifestó desconfianza
hacia esa persona, describió conductas insistentes y advirtió que había
ingerido agua con un sabor extraño. Esos intercambios previos se convirtieron
en una pieza clave para orientar la búsqueda, que culminó 48 horas después con
su hallazgo en la ribera del río San Jerónimo, maniatada, envuelta en bolsas y
con signos de violencia.
Tras ser estabilizada en el hospital de La Cumbre, Suárez
logró decirle a su hermana: “Qué bueno que me buscaron y encontraron”, una
frase que fue interpretada por el entorno familiar como una confirmación de que
había permanecido privada de su libertad. Ya en contacto con personal policial
y sanitario, también pudo identificarse y señalar que había estado en el Parque
Sarmiento, dato que reforzó el análisis de cámaras de seguridad en esa zona y
en el barrio Cerro de las Rosas. Aunque su estado físico y psicológico impidió
una declaración formal, los investigadores consideran que sus palabras
iniciales aportan coherencia al relato reconstruido a partir de mensajes,
registros fílmicos y testimonios.
Las fiscales Andrea Martin y Paula Kelm avanzan ahora en el
cruce de la información brindada por la víctima con peritajes tecnológicos y
rastreos de vehículos, mientras aguardan la evolución médica de Suárez para
poder tomarle declaración en condiciones adecuadas. La causa permanece bajo
secreto de sumario y, por el momento, no hay detenidos. La expectativa judicial
está puesta en que el testimonio completo de la mujer permita precisar
responsabilidades, identificar al agresor y determinar si se trató de un hecho
aislado o de un modus operandi reiterado.
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