La tensión en el estrecho de Ormuz volvió a aumentar tras
una serie de ataques contra embarcaciones comerciales que dejó al menos diez
buques afectados desde el domingo 11 de octubre. Entre los incidentes se
registró el hundimiento de un portacontenedores, mientras que dos marinos
permanecen desaparecidos.
Los registros de la consultora de seguridad marítima
Vanguard, la Organización Marítima Internacional (OMI) y la agencia británica
UKMTO contabilizaron seis ataques el domingo y otros cuatro el martes 13 de
octubre. Se trata de la mayor concentración de incidentes en una sola jornada
desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El domingo fueron alcanzados cinco petroleros y un
portacontenedores. Dos días después, los ataques afectaron a otro petrolero y a
tres buques portacontenedores, en una zona estratégica para el comercio
internacional y el abastecimiento energético.
Irán endurece sus advertencias a los barcos
comerciales
La autoría de algunos ataques continúa bajo investigación.
La UKMTO informó que las embarcaciones fueron alcanzadas por proyectiles de
origen desconocido, mientras que Singapur confirmó el hundimiento de un portacontenedores
en las inmediaciones del estrecho.
La Guardia Revolucionaria iraní aseguró que el buque chocó
contra una mina. En cambio, un funcionario estadounidense sostuvo que la
embarcación había sido atacada por Irán. Las versiones contrapuestas mantienen
abierta la discusión sobre las circunstancias del incidente.
Teherán también afirmó haber alcanzado un superpetrolero de
la compañía estatal emiratí ADNOC. En paralelo, advirtió que los barcos que
desobedezcan las reglas impuestas por las autoridades iraníes podrían sufrir
consecuencias similares.
El régimen exige que la navegación comercial utilice los
corredores marítimos que autoriza y considera ilegales otros recorridos. Estas
restricciones agregan incertidumbre para las compañías navieras, que deben
evaluar los riesgos antes de atravesar una de las rutas más sensibles del
planeta.
El petróleo, en el centro de la estrategia
iraní
Barun Gupta, analista de Vanguard, explicó a la agencia AFP
que el tránsito marítimo por Ormuz había recuperado cerca del 80% de los
niveles anteriores a la guerra. En ese contexto, consideró que el aumento de
los ataques busca demostrar que Irán todavía puede interrumpir la circulación
de embarcaciones.
La presión sobre los buques también puede elevar los costos
de los seguros, los fletes y el transporte de hidrocarburos. Si las
interrupciones se prolongan, el impacto podría trasladarse a los mercados
energéticos internacionales y aumentar la incertidumbre sobre el precio del
petróleo.
Según la firma de datos Kpler, el crudo que atraviesa el
estrecho cayó un 27% en una semana desde el máximo registrado durante el
conflicto, hasta ubicarse en 10,1 millones de barriles diarios. Ese volumen
equivale al 74% del nivel previo a la guerra.
Antes de las hostilidades, por Ormuz circulaba
aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido en el mundo. Por eso,
cualquier restricción sostenida sobre esa vía puede repercutir en el
abastecimiento y en los costos energéticos de numerosos países.
Octubre ya registra 23 ataques contra
embarcaciones
Los datos de Kpler muestran fuertes variaciones en el
movimiento de barcos durante octubre. La firma registró más de 20 embarcaciones
los días 4 y 5, pero el tránsito descendió a siete y diez buques durante las
dos jornadas siguientes, uno de los niveles más bajos desde julio.
En lo que va del mes, los incidentes suman 23 ataques, una
cifra que prácticamente duplica el promedio mensual registrado durante la
guerra. La sucesión de episodios refleja las dificultades para restablecer
condiciones estables de navegación, pese a los intentos diplomáticos.
La Organización Marítima Internacional también informó que
unos 20.000 marinos quedaron varados en el Golfo durante las primeras semanas
del conflicto. Desde el inicio de la guerra, la entidad contabiliza 24
tripulantes muertos en incidentes relacionados con la crisis marítima.
La promesa de Trump y las negociaciones con
Teherán
La escalada ocurre mientras sigue vigente una declaración
del presidente estadounidense, Donald Trump, quien el jueves 8 de octubre
afirmó en una red social que Washington no atacaría Irán antes de las
elecciones legislativas del 3 de noviembre. También aseguró que mantenía
conversaciones productivas con Teherán.
Las negociaciones permanecían estancadas desde fines de
septiembre, cuando Trump rechazó una propuesta iraní que contemplaba reabrir el
estrecho en un plazo de siete días bajo determinadas condiciones.
Posteriormente, Irán afirmó haber recibido una contrapropuesta estadounidense.
Gupta sostuvo que la fecha fijada por Trump podría darle al
régimen iraní un margen para aumentar la presión sobre el comercio marítimo sin
exponerse, al menos de inmediato, a una nueva ofensiva estadounidense. Esa
interpretación vincula la escalada con el escenario político de Washington y
con la disputa por el control de las rutas comerciales.
Una guerra que mantiene en riesgo la navegación
internacional
El conflicto comenzó el 28 de febrero, con ataques de
Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Desde los primeros días de
marzo, Irán respondió con acciones contra buques comerciales y declaró cerrado
el estrecho de Ormuz, según los antecedentes recopilados por la OMI.
Un alto el fuego anunciado el 8 de abril no logró detener
los ataques a la navegación. El 13 de abril, después del fracaso de las
conversaciones celebradas en Pakistán, Washington impuso un bloqueo naval a los
puertos iraníes.
Más adelante, un memorando firmado el 17 de junio
comprometió a Irán a garantizar el paso seguro de las embarcaciones, pero no
estableció con claridad qué rutas podían utilizar. El acuerdo perdió vigencia
en julio, cuando Teherán volvió a declarar cerrado el estrecho y Estados Unidos
restableció el bloqueo el día 14 de ese mes.
Estados Unidos también mantiene operaciones en
la zona
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que
un caza estadounidense inutilizó el sábado 10 de octubre el sistema de
propulsión del carguero Ocean Molica, de bandera panameña, en el golfo de Omán,
después de que la embarcación saliera de un puerto iraní.
La OMI no incluyó ese episodio en sus registros. Según
CENTCOM, desde el restablecimiento del bloqueo, las fuerzas estadounidenses
inutilizaron cuatro buques mercantes y obligaron a otros 135 a cambiar de
rumbo.
La situación mantiene enfrentadas las estrategias de
presión de Washington y Teherán, mientras las compañías navieras deben operar
en un entorno de creciente inseguridad. La disputa por las rutas autorizadas
continúa siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo.
En las próximas semanas, la evolución de los ataques, el
cumplimiento de las restricciones marítimas y las negociaciones entre ambos
gobiernos serán determinantes para el comercio energético mundial. La fecha del
3 de noviembre aparece como un punto de referencia político, aunque todavía no
hay garantías de que la promesa estadounidense permita reducir la violencia en
Ormuz.
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