El avance del fenómeno climático El Niño mantiene en alerta a las provincias del Litoral argentino. Las crecidas del río Uruguay ya provocaron evacuaciones y asistencia a familias, mientras los pronósticos advierten que las lluvias podrían intensificarse durante los próximos meses.
Los organismos meteorológicos e hidrológicos siguen de
cerca la evolución de los ríos Uruguay y Paraná ante la posibilidad de nuevas
precipitaciones por encima de los valores habituales. El riesgo no es igual en
todas las localidades, pero la situación requiere monitoreo y preparación ante
posibles inundaciones.
El Niño podría intensificar las lluvias durante
el verano
El Niño es un fenómeno climático asociado al calentamiento
anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Ese proceso
modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvia en
distintas regiones del planeta.
En la Argentina, uno de sus efectos más relevantes es el
aumento de las precipitaciones en sectores del Litoral. El Servicio
Meteorológico Nacional (SMN) anticipa mayores probabilidades de lluvias
superiores a las normales durante el trimestre octubre-diciembre en esa región
y otras zonas del centro del país.
Pedro Di Nezio, director del SMN, advirtió sobre la magnitud
del episodio al afirmar: “Este Niño va a entrar a la historia, sin dudas”. La
evolución dependerá de la intensidad del fenómeno y de cómo se distribuyan las
precipitaciones en las cuencas que alimentan los principales ríos.
El río Uruguay ya provocó evacuaciones
Las consecuencias de la crecida ya se sienten en distintas
localidades ribereñas. En Paso de los Libres, el río Uruguay alcanzó los 9,14
metros, por encima del nivel de evacuación de 8,50 metros informado en el
artículo original. Además, 31 personas permanecían alojadas en el Regimiento de
Infantería de Monte.
En Concordia, Entre Ríos, la crecida motivó la evacuación
preventiva de entre 12 y 15 familias. Al 11 de octubre, el río registraba 11,56
metros y las proyecciones citadas en el informe anticipaban una posible suba
por encima de los 13 metros durante la semana siguiente.
La situación también era seguida de cerca en Colón y
Concepción del Uruguay. En esas ciudades se habían activado niveles de alerta,
aunque el reporte no consignaba personas evacuadas al momento de su
publicación.
Qué se espera para el Paraná
Aunque el río Paraná se encontraba más lejos de los niveles
de alerta que el Uruguay, las mediciones también mostraban una tendencia
ascendente. Frente a la ciudad de Corrientes, el hidrómetro marcaba 4,98 metros
al cierre del 11 de octubre.
El Instituto Nacional del Agua (INA) proyectaba que el
nivel podía acercarse a los 6 metros hacia el 20 de noviembre, según las
estimaciones incluidas en el informe. Además, durante septiembre el caudal del
Paraná había superado en un 37% el promedio histórico para ese mes.
Los especialistas advierten que la situación de ambos ríos
depende, en buena medida, de las lluvias registradas en las cuencas altas. Las
precipitaciones en el sur de Brasil y otras zonas de origen de los cursos de
agua pueden incrementar los caudales que llegan al territorio argentino.
Por qué el riesgo podría extenderse hasta el
otoño de 2027
El impacto de El Niño no se limita a las lluvias
inmediatas. La acumulación de agua en las cuencas y la persistencia de las
precipitaciones pueden agravar las inundaciones durante los meses siguientes.
Di Nezio explicó que los efectos más severos de episodios
intensos anteriores se registraron entre marzo y abril, aunque el riesgo puede
aumentar durante el verano. Por eso, el seguimiento de los niveles
hidrométricos será importante para anticipar posibles desbordes.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) también
advirtió sobre la intensidad del calentamiento oceánico. Su directora, Celeste
Saulo, señaló: “Las aguas de las que se nutre El Niño presentan las
temperaturas más altas jamás registradas. En otras palabras, hay más calor que
puede liberarse”.
Cómo se prepara el país ante posibles
inundaciones
Frente al escenario previsto, el Gobierno nacional puso en
marcha el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027, con participación de
organismos nacionales, provincias y municipios. El objetivo es mejorar el
monitoreo, fortalecer los sistemas de alerta y preparar recursos para responder
ante emergencias.
Entre las herramientas mencionadas se encuentra la red
nacional de radares meteorológicos, que cuenta con 22 equipos, además de un
proyecto para modernizar 150 estaciones de medición automática. Estos
instrumentos permiten observar la evolución de las condiciones meteorológicas y
aportar información para la toma de decisiones.
Los especialistas recomiendan mantener actualizados los
protocolos de emergencia, identificar zonas vulnerables y garantizar que la
población reciba avisos oportunos. Para las comunidades ribereñas, la
prevención y el seguimiento de los comunicados oficiales serán fundamentales
durante los próximos meses.
El escenario todavía depende de cómo evolucione El Niño y
de la distribución de las lluvias. Las autoridades deberán actualizar las
proyecciones a medida que se incorporen nuevas mediciones, mientras que los
habitantes de las zonas expuestas deberán atender las indicaciones de Defensa
Civil y los organismos locales.
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