Las protestas de estudiantes secundarios se extendieron por
distintas ciudades de Francia y derivaron en enfrentamientos con la policía,
bloqueos de establecimientos, daños materiales y cientos de detenciones.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que 440
personas fueron detenidas, en su mayoría menores, durante la jornada. También
indicó que 48 integrantes de las fuerzas de seguridad resultaron heridos.
El movimiento alcanzó a 416 establecimientos educativos,
frente a poco más de 180 registrados durante el lunes. Los estudiantes reclaman
más recursos para las escuelas, menor cantidad de alumnos por aula, más
profesores y cambios en los horarios de cursada.
Los incidentes se multiplicaron en varias
ciudades
En Lille, jóvenes que participaban de las protestas
incendiaron contenedores, dañaron paradas de colectivos y carteles
publicitarios y arrojaron botellas, adoquines y otros objetos contra los
agentes, que utilizaron gases lacrimógenos para dispersarlos.
También se produjeron episodios en Nantes, Rennes,
Marsella, Burdeos y Lyon. En París, distintos grupos bloquearon accesos a
establecimientos y se registraron momentos de tensión frente a varios liceos.
En el instituto Bréquigny de Rennes, alrededor de un
centenar de estudiantes arrojó objetos contra el edificio. En
Seine-Saint-Denis, en las afueras de París, una concentración reunió a cientos
de alumnos y terminó con un despliegue policial.
Qué reclaman los estudiantes
Los alumnos de los liceos franceses, que tienen
generalmente entre 15 y 18 años, cuestionan las condiciones en las que deben
estudiar. Entre sus principales reclamos aparecen la falta de docentes, las
aulas superpobladas y las jornadas consideradas demasiado extensas.
También denunciaron problemas de infraestructura y
temperaturas incómodas dentro de las aulas. En París, estudiantes exhibieron
carteles con consignas como “más horas de clase que de sueño”.
Una estudiante de 17 años, que pidió mantener su identidad
en reserva, explicó que la movilización también busca respaldar a los
profesores. “También estamos aquí para apoyar a nuestros profesores, que tienen
una carga de trabajo desmesurada en comparación con lo que ganan”, afirmó.
El Gobierno defendió el operativo policial
Nuñez sostuvo que las fuerzas de seguridad actuaron de
manera “extremadamente proporcionada” y aseguró que los operativos fueron
coordinados con las autoridades de los establecimientos.
“La violencia no es jamás legítima”, afirmó el ministro del
Interior, quien vinculó las detenciones principalmente con daños materiales y
enfrentamientos con los efectivos.
Por su parte, el ministro de Educación, Édouard Geffray,
distinguió entre los reclamos y los episodios violentos. “Llevar
reivindicaciones es un derecho. Golpear, amenazar, quemar o impedir que los
demás estudien no lo es”, sostuvo.
La protesta coincidió con una huelga nacional
La movilización estudiantil se desarrolló al mismo tiempo
que una jornada de huelgas y manifestaciones de trabajadores públicos contra el
proyecto de presupuesto del primer ministro Sébastien Lecornu.
Los sindicatos denunciaron falta de recursos y reclamaron
mejoras salariales. Según las organizaciones gremiales, unas 300.000 personas
participaron de las marchas realizadas en diferentes puntos del país, mientras
que en París se contabilizaron unas 30.000 según estimaciones policiales.
El Gobierno, además, quedó enfrentado con sectores de la
izquierda por la interpretación de las protestas. Lecornu calificó de
“irresponsable” cualquier escalada de los bloqueos, mientras que Jean-Luc
Mélenchon cuestionó la respuesta policial y acusó al Ejecutivo de haber
ordenado una “represión”.
Con el conflicto extendido a cientos de establecimientos,
las autoridades francesas anunciaron medidas para proteger a docentes y alumnos
y el inicio de acciones judiciales. La evolución de los bloqueos y de las
negociaciones sobre el presupuesto determinará si las movilizaciones continúan
durante los próximos días.
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