El Vaticano confirmó la culpabilidad del sacerdote
argentino Carlos Miguel Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado y de
las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará, por hechos de abuso cometidos
contra varias personas.
La resolución fue adoptada después de que tanto el Tribunal
Penal Especial de Primera Instancia como el Tribunal de Apelación alcanzaran la
denominada “certeza moral” sobre su responsabilidad.
Los tribunales consideraron que los hechos correspondían a
delitos contemplados en el canon 1395 § 2 del Código de Derecho Canónico,
referido a conductas contra la moral sexual. La Santa Sede informó que se trató
de hechos “cometidos con violencia contra varias personas”.
Las denuncias contra el fundador
Buela había sido denunciado por cerca de 20 seminaristas
desde la década de 2000. El sacerdote murió en Génova, Italia, en 2023, por lo
que la resolución eclesiástica se conoció tres años después de su
fallecimiento.
En diciembre de 2016, la Iglesia había informado que
consideraba veraces las denuncias existentes contra el religioso y había
determinado la imputabilidad de comportamientos impropios con adultos.
En ese momento, la Santa Sede también había establecido
restricciones para que Buela no ejerciera el ministerio sacerdotal ni realizara
actos sacerdotales, tanto públicos como privados.
El proceso dentro de la Iglesia
La decisión actual representa la conclusión de un
procedimiento que pasó por dos niveles de tribunales eclesiásticos. Los
resultados fueron comunicados oficialmente en Roma a los superiores
provinciales de los dos institutos durante una reunión realizada el 14 de
septiembre.
El documento fue firmado por Simona Brambilla, prefecta del
Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida
Apostólica, junto con los delegados pontificios José Antonio Satué Huerto y
Clara Echarte.
Ambos delegados habían sido designados en enero de 2025
para acompañar las ramas masculina y femenina de las instituciones fundadas por
Buela.
El futuro de los institutos
Al difundir la resolución, las autoridades eclesiásticas
señalaron que el objetivo es contribuir al “restablecimiento de la verdad” y
que la decisión constituye un acto de justicia hacia las personas afectadas.
También plantearon la necesidad de avanzar en una revisión
de la formación, la espiritualidad y las actividades apostólicas de ambas
instituciones.
El Instituto del Verbo Encarnado y las Siervas del Señor y
de la Virgen de Matará fueron fundados en la diócesis de San Rafael, Mendoza,
durante la década de 1980. Con el paso de los años extendieron su presencia a
más de 25 países en cinco continentes.
La resolución del Vaticano cierra la instancia judicial
interna de la Iglesia sobre la responsabilidad de Buela y abre una nueva etapa
para las instituciones que fundó, que deberán continuar bajo el acompañamiento
de los delegados pontificios y avanzar en los procesos de revisión anunciados
por la Santa Sede.
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