La Justicia de Estados Unidos autorizó al fondo Titan
Consortium a iniciar desde este lunes 28 de septiembre los procedimientos para
localizar activos argentinos y solicitar eventuales embargos con el objetivo de
cobrar una sentencia de US$390,9 millones vinculada con la expropiación de
Aerolíneas Argentinas.
La decisión fue tomada por la jueza Jia Cobb, del Tribunal
de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia, mediante una orden
fechada el viernes 25 de septiembre. El fallo permite avanzar con el proceso de
ejecución, aunque no significa que un activo argentino haya sido embargado de
manera inmediata.
Qué habilitó la Justicia estadounidense
Titan Consortium podrá comenzar a identificar bienes y
activos comerciales de la Argentina que eventualmente puedan quedar alcanzados
por medidas judiciales para ejecutar la condena.
El caso figura registrado en tribunales de Washington y
Nueva York, aunque los pedidos de embargo no necesariamente deberán tramitarse
exclusivamente en esas jurisdicciones, explicó Sebastián Maril, analista
especializado en los litigios argentinos en el exterior.
La jueza Cobb consideró que había transcurrido un período
suficiente desde la orden de pago. En su resolución sostuvo que, durante los 21
meses posteriores, “al parecer Argentina no ha hecho ningún esfuerzo por pagar
la sentencia”.
Una disputa que comenzó con la expropiación
El origen del reclamo se remonta a la expropiación de
Aerolíneas Argentinas y Austral, entonces controladas por el grupo español
Marsans. El conflicto derivó en un arbitraje ante el Centro Internacional de
Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), organismo dependiente
del Banco Mundial.
En 2017, el CIADI emitió un laudo favorable a los
demandantes. La Argentina intentó posteriormente anularlo, pero el tribunal
arbitral rechazó esa solicitud en 2019.
Los derechos vinculados con el litigio pasaron primero de
Marsans a Burford Capital y posteriormente a Titan Consortium, que desde 2021
inició distintas acciones ante la Justicia estadounidense para conseguir el
reconocimiento y cobro de la sentencia.
La condena quedó firme en Estados Unidos
En diciembre de 2024, la Justicia estadounidense reconoció
la sentencia y ordenó a la Argentina pagar US$390,9 millones más intereses.
El Estado argentino apeló durante 2025 y planteó que debía
aplicarse un plazo de prescripción de tres años. La Justicia estadounidense, en
cambio, estableció que correspondía un período de 12 años.
El 21 de julio de 2026, la Corte de Apelaciones del
Circuito del Distrito de Columbia confirmó esa interpretación y fijó como monto
ejecutable US$390.907.115,55.
Qué puede ocurrir a partir de ahora
La autorización judicial abre una nueva etapa: Titan
Consortium podrá investigar qué activos argentinos en Estados Unidos podrían
estar alcanzados por la sentencia y presentar pedidos concretos de embargo o
ejecución.
La medida no determina por sí misma qué bienes serán
afectados ni garantiza que el fondo pueda recuperar inmediatamente el dinero.
Cada eventual pedido deberá ajustarse a las normas estadounidenses aplicables.
El caso vuelve a poner bajo presión los litigios
internacionales derivados de expropiaciones y otros conflictos de la Argentina.
Mientras tanto, el Gobierno analiza las herramientas jurídicas disponibles
frente a esta nueva instancia del proceso.
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