Al menos 21 personas murieron y más de 100 resultaron
heridas tras un ataque ocurrido este viernes en una mezquita ubicada dentro de
un complejo policial de Kohat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el
noroeste de Pakistán.
El ataque se produjo durante las oraciones del viernes. De
acuerdo con las autoridades, un vehículo cargado con explosivos impactó contra
el sector exterior del complejo y provocó una fuerte detonación.
Entre las víctimas fatales hay 15 integrantes de la Policía
y seis civiles, según los reportes más recientes de las autoridades locales.
También se informó que un niño de cuatro años murió en el ataque.
Siete atacantes murieron
Después de la explosión, varios hombres armados intentaron
ingresar al complejo policial y se produjo un enfrentamiento con las fuerzas de
seguridad.
La Policía informó que siete atacantes murieron durante la
explosión y el tiroteo posterior. Uno de ellos habría utilizado un vehículo
cargado con explosivos para ingresar al perímetro.
El jefe de la Policía provincial, Zulfikar Hameed,
describió el episodio como un ataque suicida. La mezquita quedó gravemente
dañada y parte de las instalaciones policiales sufrió importantes destrozos.
Los equipos de emergencia trabajaron entre los escombros
para localizar víctimas y trasladar a los heridos a distintos centros médicos.
La magnitud del ataque obligó a activar un operativo de emergencia en la zona.
Todavía no hay una reivindicación confirmada
En los primeros reportes, ningún grupo había asumido
públicamente la responsabilidad del atentado. Reuters indicó que el
Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), uno de los principales grupos armados activos
en la región, negó estar involucrado.
El episodio ocurrió en una zona próxima a la frontera con
Afganistán, donde en los últimos meses aumentaron los ataques contra policías y
fuerzas militares.
El Gobierno de Pakistán sostiene que integrantes de grupos
armados utilizan territorio afgano para organizar y preparar ataques. Las
autoridades talibanas de Afganistán rechazan esa acusación y sostienen que se
trata de un problema interno de Pakistán.
Un escenario de creciente violencia
El atentado se produjo un día después de que una bomba
colocada al costado de una ruta matara a seis soldados en el distrito de Hangu,
también en el noroeste del país.
La escalada de violencia mantiene elevada la tensión en la
frontera entre Pakistán y Afganistán. En paralelo, distintos países, entre
ellos Turquía y Qatar, participan de gestiones para intentar reducir las
hostilidades y favorecer el diálogo.
Las autoridades paquistaníes continúan con las tareas de
investigación y seguridad en Kohat, mientras los hospitales atienden a los
heridos y se espera que el balance de víctimas pueda modificarse a medida que
avance la identificación de los afectados.
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