El Gobierno de Bolivia analiza aplicar un estado de sitio
como respuesta ante eventuales nuevos bloqueos de rutas. La posibilidad fue
confirmada por el vocero presidencial, José Luis Gálvez, y está contemplada en
el decreto que extendió por 90 días el actual estado de excepción.
La medida podría implementarse en todo el territorio, en
determinadas regiones o solamente en zonas específicas, de acuerdo con la
evolución de las protestas y los cortes de carreteras.
“Si se ve pertinente imponer otras medidas, lo vamos a
hacer, la ley lo contempla”, afirmó Gálvez, quien remarcó que la decisión
dependerá de las circunstancias.
Qué implicaría el estado de sitio
El vocero explicó que un estado de sitio tendría un alcance
mayor que el régimen de excepción vigente desde el 20 de junio. Entre las
herramientas que podría utilizar el Ejecutivo figura un toque de queda, con
restricciones para circular por calles y espacios públicos durante determinados
horarios.
Gálvez también señaló que podrían adoptarse “otras medidas
más para garantizar el bienestar de la población”. La aplicación, sin embargo,
todavía no fue definida y dependerá del escenario que se presente en las
próximas semanas.
El decreto aprobado por el Ejecutivo deberá ser analizado
por la Asamblea Legislativa Plurinacional, que dispone de 72 horas para
pronunciarse sobre la ampliación del estado de excepción.
Los antecedentes de los bloqueos
La decisión del Gobierno se produce después de los fuertes
bloqueos registrados entre mayo y junio, impulsados por organizaciones
campesinas de La Paz y la Central Obrera Boliviana, con respaldo de sectores
vinculados al expresidente Evo Morales.
Las protestas afectaron principalmente rutas del occidente
y el centro del país y generaron dificultades para el abastecimiento de
alimentos, combustibles y oxígeno medicinal. El balance citado por Infobae
señala al menos 16 muertos y pérdidas económicas superiores a los US$3.000
millones.
El Ejecutivo sostiene que la extensión del régimen de
excepción busca anticiparse a nuevas movilizaciones y preservar la reactivación
económica, en un contexto de fuertes reclamos sociales y económicos.
Evo Morales cuestionó la decisión
El expresidente Evo Morales rechazó la prórroga del estado
de excepción y sostuvo que la medida “solo servirá para reprimir al pueblo”.
También afirmó que el Gobierno no resolverá de esa manera los problemas
vinculados con los precios de los alimentos y los combustibles.
Morales cuestionó además el uso que la actual
administración hizo del estado de excepción y aseguró que fue utilizado para
contener protestas relacionadas con la situación económica, la corrupción y la
escasez de combustibles.
También protestan los docentes
Mientras el Gobierno analiza nuevas herramientas de
control, cientos de docentes marcharon en distintas ciudades contra la
ampliación del estado de excepción y contra el acuerdo de US$1.900 millones con
el Fondo Monetario Internacional, que todavía debe ser tratado por el
Parlamento.
En La Paz, los maestros se concentraron cerca de la plaza
Murillo, donde funcionan las principales sedes del Gobierno y del Poder
Legislativo. La zona permaneció bajo custodia policial.
La secretaria ejecutiva de los maestros urbanos paceños,
Anahí Bozo, cuestionó las políticas económicas del Gobierno y afirmó que el
estado de excepción fue utilizado “como medida política para acallar las
demandas de los trabajadores”.
El escenario queda ahora sujeto al tratamiento
parlamentario y a la evolución de las movilizaciones. Si los bloqueos vuelven a
extenderse, el Ejecutivo deberá definir si avanza con un estado de sitio y qué
alcance territorial tendrían las eventuales restricciones.
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