Hugo tiene apenas cuatro años y ya ocupa un lugar en el
Guinness World Records. El caballo Shire, que vive en Inglaterra, fue medido
oficialmente y alcanzó una alzada de 1,99 metros, una marca que lo convirtió en
el ejemplar vivo más alto registrado por la organización.
El animal reside en Towcester, Northamptonshire, y es
cuidado por Brett Masters, propietario del centro Tove Valley Shire Horses. Fue
adquirido cuando tenía 18 meses y su tamaño ya llamaba la atención, aunque su
desarrollo terminó superando las expectativas.
Sus cuidadores consideran que todavía no llegó a su altura
definitiva. De acuerdo con Masters, Hugo podría continuar creciendo durante
varios años más.
Una medición oficial y una marca extraordinaria
Para establecer el récord, Hugo fue medido sin herraduras y
hasta la cruz, el punto ubicado en la base del cuello que se utiliza para
determinar la altura de los caballos.
La medición arrojó 199 centímetros, equivalentes a unas
19,2 manos en la unidad tradicional utilizada en el ámbito ecuestre.
“Todavía le quedan tres años de crecimiento. Es solo un
bebé”, explicó Masters a la BBC. El cuidador estima que el animal podría
continuar desarrollándose hasta aproximadamente los ocho años y medio.
El crecimiento acelerado, sin embargo, también requiere
cuidados especiales. “Puede causarle problemas, así que tenemos que tener mucho
cuidado con él”, advirtió el propietario.
Una rutina de cuidados acorde a su tamaño
La dimensión de Hugo obliga a mantener un seguimiento
permanente de su estado físico. El caballo recibe controles veterinarios
frecuentes y revisiones odontológicas cada seis meses.
También cuenta con atención quiropráctica y sesiones de
masajes. “Tiene un quiropráctico, recibe masajes con regularidad y el
veterinario lo revisa todo el tiempo”, detalló Masters.
Su alimentación también está supervisada e incluye
suplementos. Los caballos Shire adultos pueden consumir entre 15 y 20 kilos de
heno por día, además del pasto fresco.
Los ejemplares de esta raza suelen rondar los 850 kilos,
aunque algunos pueden superar la tonelada. En el caso de Hugo, el objetivo es
acompañar su crecimiento sin comprometer su salud.
“Lleva una vida de cinco estrellas, no le falta de nada”,
resumió su cuidador.
Un caballo dócil que ya atraía visitantes
Antes de conseguir el reconocimiento internacional, Hugo ya
se había convertido en una atracción en la zona donde vive. Su tamaño generaba
curiosidad entre vecinos y visitantes cada vez que salía del establecimiento.
Pese a sus dimensiones, Masters lo describe como un animal
tranquilo. “Es el más amable y tranquilo que hay”, aseguró.
Hugo también participa en demostraciones de tiro
tradicional y está aprendiendo a llevar jinetes. Estas actividades permiten
mostrar algunas de las tareas para las que históricamente fueron utilizados los
caballos de su raza.
El reconocimiento de Guinness tampoco significó un premio
económico. Masters incluso bromeó con que Hugo estaría encantado de recibir
zanahorias de algún productor.
El enorme tamaño que caracteriza a los Shire
Los Shire son una raza originaria de Inglaterra que fue
desarrollada para realizar trabajos que requerían una gran capacidad de
tracción.
Durante el siglo XVIII tuvieron un papel importante en las
tareas agrícolas. Con la expansión de la Revolución Industrial, también fueron
utilizados para trasladar cargas pesadas entre canales, fábricas y molinos.
Los ejemplares podían tirar de grandes carros y barcazas,
por lo que se convirtieron en una pieza relevante del transporte británico
durante el siglo XIX.
La altura habitual de un Shire se ubica aproximadamente
entre 1,65 y 1,92 metros. Hugo supera ese rango y se convirtió en el caballo
vivo más alto reconocido actualmente.
Sin embargo, todavía está lejos del récord histórico
absoluto: Sampson, otro Shire criado en Inglaterra, llegó a medir 2,19 metros
en 1850 y posteriormente fue conocido como Mammoth.
Una raza que lucha por sobrevivir
El desarrollo de la maquinaria agrícola y el reemplazo de
los animales de tiro redujeron de manera significativa la cantidad de caballos
Shire durante el siglo XX.
La situación de la raza es considerada crítica por el Rare
Breeds Survival Trust, organización británica dedicada a la conservación de
razas autóctonas de animales de granja.
El registro citado en la información original señala que
quedan 212 ejemplares, una cifra que refleja la fuerte disminución de una raza
que durante décadas fue fundamental para el trabajo rural y el transporte.
En ese escenario, la popularidad de Hugo también funciona
como una forma de acercar al público a los Shire y contribuir a visibilizar su
conservación.
Por ahora, el caballo continuará bajo controles durante su
etapa de crecimiento. Si las previsiones de sus cuidadores se cumplen, su
tamaño definitivo recién podrá conocerse cuando complete su desarrollo, cerca
de los ocho años y medio.
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