La princesa Astrid de Noruega murió ayer a los 94 años,
apenas 48 horas después de participar en el funeral de su hermano, el Rey
Harald V, fallecido el 28 de agosto a los 89 años.
La Casa Real confirmó la noticia y dispuso que las banderas
del Palacio Real permanezcan a media asta durante la jornada y vuelvan a ese
estado durante el día de su despedida.
La muerte de Astrid representa otra pérdida para la familia
real noruega, que acaba de atravesar el funeral del monarca que permaneció más
de 35 años en el trono.
Una vida dedicada a la Corona
El actual Rey, Haakon VIII, sobrino de Astrid, expresó su
pesar por la muerte de la princesa y destacó el papel que desempeñó durante
décadas.
“Su fallecimiento es una gran pérdida para todos nosotros.
La echaremos de menos”, afirmó el monarca.
Haakon también recordó la trayectoria institucional de su
tía: “A lo largo de su larga vida, la princesa Astrid representó a la Casa Real
de manera cordial y responsable”.
Astrid tenía apenas 22 años cuando murió su madre, la
princesa heredera Marta, en 1954. A partir de entonces asumió las funciones de
primera dama del país, una tarea que desempeñó durante 14 años.
Fue primera dama durante 14 años
Durante ese período acompañó primero a su abuelo, el rey
Haakon VII, y posteriormente a su padre, Olav V, en numerosos compromisos
oficiales.
Participó de celebraciones nacionales, recepciones, visitas
de Estado y distintos actos institucionales. Con el paso de los años, continuó
vinculada a las actividades de la Corona incluso después de dejar de ocupar
formalmente el papel de primera dama.
En 1968, ese lugar pasó a Sonia Haraldsen, luego de su
matrimonio con Harald, quien por entonces era príncipe heredero.
Astrid mantuvo desde entonces una presencia activa en la
vida pública noruega y continuó representando a la familia real en diferentes
acontecimientos durante las décadas siguientes.
Su compromiso con los sectores vulnerables
Haakon destacó especialmente el interés de Astrid por las
personas en situación de vulnerabilidad y su compromiso con distintas causas
sociales.
“En su trabajo, la princesa Astrid siempre estuvo
particularmente preocupada por la atención e inclusión de los más vulnerables
de la sociedad”, señaló el rey.
También resaltó su lealtad y su manera de ejercer las
responsabilidades oficiales, con “compromiso, presencia y un espíritu
contagioso”.
Su última aparición pública tuvo lugar el miércoles, cuando
asistió al funeral de Harald V en Oslo. El monarca fue despedido con una
ceremonia religiosa en la Catedral de Oslo y posteriormente sepultado en el
mausoleo de la Casa Real, en la fortaleza de Akershus.
Astrid formó una familia de cinco hijos
En 1961, la princesa se casó con Johan Ferner, navegante y
medallista olímpico noruego. La unión generó controversia en aquel momento
porque Ferner era divorciado y existían objeciones dentro de la Iglesia de
Noruega.
El matrimonio tuvo cinco hijos: Cathrine, Benedikte,
Alexander, Elisabeth y Carl-Christian Ferner.
Johan Ferner murió en 2015. Desde entonces, Astrid continuó
desarrollando actividades vinculadas con la familia real y mantuvo una
presencia pública en acontecimientos oficiales.
La princesa había acompañado a su hermano en su última
despedida apenas dos días antes de morir. Su participación en ese funeral
terminó siendo también su última aparición pública y marca un nuevo momento de
duelo para la monarquía noruega.
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