Rusia realizó en las últimas horas una nueva prueba de un
misil balístico intercontinental de combustible sólido, con lanzamiento desde
el cosmódromo de Plesetsk y destino en el polígono de Kurá, en la península de
Kamchatka.
El Ministerio de Defensa ruso informó que el proyectil
recorrió entre 6.000 y 6.700 kilómetros y alcanzó el área prevista sin
desviaciones. El ensayo se desarrolló sobre una ruta que atraviesa gran parte
del territorio ruso hasta el extremo oriental del país.
Moscú destacó el resultado del ensayo
Según el comunicado militar, la prueba tuvo como objetivo
comprobar las “características táctico-técnicas y de vuelo del sistema de
misiles”.
La cartera de Defensa sostuvo además que “todas las tareas
asignadas se cumplieron en su totalidad” y describió como “impecable” la
trayectoria seguida durante el lanzamiento.
Las autoridades no identificaron públicamente el modelo
exacto utilizado. Sin embargo, el sistema RS-24 Yars, un misil intercontinental
de emplazamiento móvil, ya había sido empleado en una prueba similar entre
Plesetsk y Kurá durante ejercicios realizados en mayo.
Un video difundido por el propio Ministerio de Defensa
mostró el lanzamiento desde una zona boscosa, una característica asociada a la
capacidad de movilidad y ocultamiento de este tipo de sistemas.
Estados Unidos fue informado antes del
lanzamiento
Rusia comunicó a Estados Unidos la realización de la prueba
con más de 24 horas de anticipación, en línea con los mecanismos de
notificación existentes entre las dos principales potencias nucleares.
El lanzamiento se produjo menos de una semana después de
reportes no confirmados sobre un supuesto ataque con drones ucranianos contra
Plesetsk.
El cosmódromo, ubicado unos 800 kilómetros al norte de
Moscú, cumple funciones vinculadas con las actividades espaciales y militares
rusas.
El papel de los misiles en la estrategia
nuclear rusa
El ensayo se enmarca en los planes de Moscú para reforzar
su capacidad estratégica. El presidente Vladímir Putin había anunciado el año
pasado la modernización de componentes de la tríada nuclear rusa, con la
incorporación de bombarderos Tu-160M y misiles intercontinentales RS-24 Yars.
El Kremlin sostiene que la expansión de las capacidades
militares de la OTAN contribuyó a intensificar la competencia armamentística
internacional.
Rusia también utilizó en la guerra de Ucrania misiles
balísticos bajo la denominación Oreshnik, aunque se trata de un sistema
diferente al RS-24 Yars mencionado en relación con la prueba de este viernes.
La tensión militar continúa en Ucrania
El primer empleo en combate del Oreshnik ocurrió el 21 de
noviembre de 2024, cuando Rusia lo lanzó contra la ciudad ucraniana de Dnipro.
Posteriormente se registraron otros ataques atribuidos a este sistema durante
2026.
De acuerdo con los reportes citados en la información
original, hubo lanzamientos contra objetivos en Lviv y en la región de Kiev,
incluyendo la zona de Bila Tserkva.
En paralelo, Bloomberg informó que Putin analiza
incrementar el uso de misiles balísticos convencionales contra Ucrania,
mientras el proceso de negociaciones para poner fin al conflicto atraviesa un
período de estancamiento.
La visita a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe,
también se produjo en este contexto. Según los reportes, el funcionario habría
buscado transmitir advertencias ante el riesgo de nuevas provocaciones que
pudieran involucrar a un país miembro de la alianza atlántica.
La prueba realizada entre Plesetsk y Kamchatka vuelve a
poner el foco sobre el desarrollo de las capacidades misilísticas rusas y sobre
la creciente tensión estratégica entre Moscú, Washington y sus aliados,
mientras continúa la guerra en Ucrania.
#Rusia #Misiles #Putin #Ucrania #OTAN




