Rubén Rada, uno de los artistas más reconocidos de la
música uruguaya y una figura con fuerte vínculo con Argentina, murió ayer a los
81 años. Su trayectoria atravesó el candombe, el rock, el jazz, la música
brasileña y las propuestas infantiles.
El músico, conocido popularmente como “El Negro Rada”,
comenzó su carrera artística desde muy joven. A los 10 años integró la comparsa
Morenada y posteriormente pasó por distintas agrupaciones que marcaron la
escena musical de Uruguay.
Durante la década de 1960 se consolidó como compositor e
intérprete. Con El Kinto exploró una combinación de rock psicodélico, candombe
y música brasileña, mientras que más adelante integró Totem y Opa, proyecto en
el que profundizó la fusión entre candombe y jazz rock.
Su vínculo con la Argentina
Durante los años 80, Rada se instaló en Argentina y
desarrolló buena parte de su carrera en el país. Grabó varios discos y alcanzó
una amplia popularidad con canciones como “Ayer te vi”, “Las manzanas” y
“Malísimo”.
Su actividad internacional también incluyó presentaciones
en festivales de Brasil y Cuba. En México compartió escenario como telonero de
UB40 y Sting, además de colaborar con artistas como Jon Anderson.
En los años 90 regresó definitivamente a Uruguay, aunque
mantuvo una relación permanente con el público argentino. En esa etapa también
amplió su trabajo hacia la música infantil y creó el personaje Rubenrá,
protagonista de distintos espectáculos y discos.
Reconocimiento y vigencia hasta sus últimos
años
A fines de los 90 publicó trabajos como Miscelánea negra y
Black, que alcanzaron la certificación de Disco de Platino en Uruguay. Más
tarde trabajó junto a Cachorro López en Quién va a cantar, álbum que obtuvo
cuatro discos de Platino en Uruguay y un Disco de Oro en Argentina.
En 2007 recibió un Premio Gardel como artista rock
revelación bajo el nombre de Richie Silver. Años después anunció su retiro de
los escenarios porque consideraba que ya no podía conservar “la nitidez y la
potencia de antes”.
Sin embargo, volvió a presentarse ante el público. A los 78
años ofreció en el Teatro Ópera el espectáculo A la vuelta de Japón, acompañado
por sus hijos Matías Rada, en guitarra, y Lucila y Julieta Rada, en voces.
Un legado que excedió la música
Rada también incursionó en cine y televisión y convirtió
sus presentaciones en espacios donde la música convivía con el humor y el
contacto directo con el público.
Su aporte al candombe trascendió las fronteras de Uruguay y
ayudó a consolidar una identidad musical rioplatense que incorporó influencias
de otros géneros y generaciones.
Uno de sus momentos más recordados fue la interpretación de
“Candombe para Gardel”, con el público de pie y acompañando la canción. Su
muerte deja una extensa obra y una influencia que continuará presente en la
música del Río de la Plata.
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