El Gobierno de Bolivia enfrenta una creciente presión de
productores agropecuarios, transportistas y organizaciones rurales por el
aumento del precio del diésel destinado a los grandes consumidores.
El Decreto Supremo 5676, vigente desde el 16 de agosto,
elevó el valor de 9,80 a 18 bolivianos por litro, unos 2,6 dólares. En cambio,
el precio para transportistas y particulares se mantiene en 9,80 bolivianos.
La medida eliminó el subsidio estatal para los grandes
consumidores y fue presentada por el Gobierno como parte de una estrategia para
afrontar la crisis de abastecimiento y reducir el costo fiscal de los
combustibles.
Productores dieron un plazo al Gobierno
Al menos ocho sectores expresaron públicamente su rechazo a
la modificación. Entre ellos figuran productores agrícolas, arroceros, cañeros,
transportistas y organizaciones campesinas.
En Santa Cruz, uno de los principales polos agropecuarios
del país, productores de cuatro provincias establecieron un plazo de 48 horas
para que el Gobierno derogue la norma y anticiparon posibles movilizaciones.
La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) calificó el
decreto como “improvisado” y “discriminador”. Su presidente, Klaus Frerking,
también cuestionó que la administración sostenga que la medida fue consensuada
con los sectores afectados.
“Si hubiera sido socializado, no tendría todo el aparato
productivo nacional, señalando que este decreto no es la solución”, afirmó
Frerking.
Advierten por el impacto sobre la producción
El dirigente señaló que los problemas para acceder al
combustible ya están afectando distintas tareas del sector agropecuario, entre
ellas la preparación de los terrenos, las cosechas y el traslado de alimentos
destinados a la ganadería.
“Estamos en una situación dramática”, sostuvo, mientras
reclamó que se impulse una mayor utilización de biocombustibles como
alternativa.
La CAO convocó para este jueves a un congreso
extraordinario en Warnes, Santa Cruz. Allí los productores definirán posibles
medidas de presión contra el aumento.
Por su parte, la Confederación Agropecuaria Nacional
(Confeagro) advirtió que el incremento podría provocar una caída de la
producción si no se implementan mecanismos para compensar el impacto sobre los
costos.
Los transportistas también evalúan medidas
El conflicto alcanzó además al transporte. La Confederación
de Choferes de Bolivia declaró al sector en estado de emergencia y anunció una
reunión nacional para definir los próximos pasos.
Su dirigente, Lucio Gómez, anticipó la posibilidad de
adoptar “medidas de presión” y reclamó respuestas tanto por el aumento del
diésel como por los problemas de abastecimiento que atraviesa el país.
Bolivia registra desde hace varios años dificultades para
garantizar el suministro de combustibles. La menor producción interna y los
obstáculos para importar debido a la escasez de divisas profundizaron el
problema.
El Gobierno busca alternativas para importar
combustible
Mientras crece el rechazo al decreto, el Gobierno intenta
ampliar la participación privada en la importación de combustibles para aliviar
la falta de suministro.
La empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales
Bolivianos (YPFB) recibió el lunes ofertas de cinco compañías privadas
interesadas en abastecer el mercado interno.
El proceso todavía se encuentra en etapa de evaluación y
selección. En paralelo, los sectores afectados preparan nuevas reuniones y
podrían definir movilizaciones si el Gobierno no modifica la política aplicada
a los grandes consumidores.
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