Florida comenzó a transformar parte de su infraestructura
urbana para responder al aumento del nivel del mar, las inundaciones y las
tormentas intensas que afectan a sus comunidades costeras.
Las iniciativas incluyen viviendas construidas sobre
estructuras elevadas, parques capaces de absorber grandes cantidades de agua y
nuevos sistemas de protección para reducir el impacto de las olas.
El desafío alcanza a gran parte de Estados Unidos:
alrededor de 129 millones de personas, cerca del 40% de la población, viven en
condados costeros.
Muros que también crean vida marina
Una de las propuestas más innovadoras surgió en Miami
Beach, donde la empresa Kind Designs desarrolló muros costeros fabricados
mediante impresión 3D.
El sistema busca cumplir una doble función: disminuir la
energía de las olas y generar nuevos espacios para especies marinas. Los
diseños pueden adaptarse a las características de cada ecosistema.
En Miami se incorporaron estructuras inspiradas en raíces
de manglar, mientras que en otros lugares se diseñaron superficies destinadas a
favorecer la presencia de organismos como percebes.
La compañía asegura que sus muros pueden disipar al menos
el 45% de la energía de las olas. Investigadores de la Florida International
University identificaron 51 especies en uno de los muros un año después de su
instalación.
Viviendas elevadas y preparadas para las
tormentas
Otra estrategia se aplicó en Vista Breeze, un complejo de
viviendas para adultos mayores ubicado en Miami Beach.
El proyecto cuenta con 119 unidades distribuidas en dos
edificios construidos a unos 3,05 metros sobre el nivel del mar y preparados
para soportar marejadas de hasta 6,10 metros.
La construcción también incorporó materiales destinados a
reducir el deterioro provocado por el agua salada. El hormigón recibió un
tratamiento impermeabilizante y las estructuras metálicas fueron protegidas
contra la corrosión.
El arquitecto Huber, uno de los responsables del proyecto,
resumió el objetivo de estas medidas: “Van a hacer que nuestros edificios sean
más resilientes desde el principio”.
Los parques también cumplen una función
defensiva
La adaptación no se limita a edificios y barreras costeras.
En Fort Lauderdale, un antiguo estacionamiento fue convertido en DC Alexander
Park, un espacio público diseñado también para manejar el exceso de agua.
El parque incorporó un bosque marítimo con especies nativas
capaz de absorber lluvia y parte del ingreso de agua salada. La obra sumó
además espacios recreativos y un mirador de 7,6 metros de altura.
La idea es que los espacios urbanos dejen de cumplir una
sola función y puedan actuar simultáneamente como áreas de recreación, sistemas
de drenaje y barreras naturales frente a fenómenos extremos.
El desafío de financiar las obras
El desarrollo de infraestructura resiliente enfrenta
obstáculos relacionados con financiamiento, regulaciones y aceptación de las
comunidades.
En el sur de Florida también se analizan proyectos de mayor
escala para proteger zonas urbanas y propiedades ubicadas en sectores expuestos
a las marejadas y al aumento del nivel del mar.
Especialistas de la Universidad de Miami trabajan además en
propuestas destinadas a comunidades con menores ingresos, que suelen tener
mayores dificultades para afrontar obras de adaptación.
Entre las alternativas aparecen los llamados “parques
esponja”, espacios con infraestructura verde capaces de retener agua de lluvia
y disminuir la presión sobre los sistemas de drenaje.
La experiencia de Florida podría convertirse en un modelo
para otras ciudades costeras. El objetivo será ampliar estas soluciones sin
depender exclusivamente de grandes barreras, combinando arquitectura,
infraestructura urbana y naturaleza para reducir los riesgos asociados al
avance del mar.
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