El Gobierno de Entre Ríos detectó inconsistencias por más
de $100 millones en compras destinadas a comedores escolares de 37
establecimientos de Concordia, a partir de una auditoría sobre partidas de
alimentos.
El relevamiento comenzó en junio de 2025 y permitió
identificar una diferencia de $103.738.136 entre las facturas presentadas y los
remitos correspondientes a la mercadería que debía llegar a las escuelas.
La investigación surgió a partir de controles sobre la
cantidad de alumnos que recibían el servicio y los fondos asignados para cubrir
desayunos, almuerzos y meriendas.
Facturas, beneficiarios y proveedores bajo
análisis
Los auditores encontraron incrementos que no se
justificaban en las nóminas de beneficiarios y diferencias entre los recursos
transferidos y las necesidades reales de los establecimientos.
También detectaron casos en los que una partida completa
habría sido utilizada en un solo día y una concentración significativa de las
compras en tres proveedores: “Ahora Voy”, “Flores Sandra” y “Autoservicio
Joaquín”.
Durante el proceso de revisión surgieron además
inconsistencias en la documentación respaldatoria de los gastos.
Una segunda revisión elevó el monto observado
La coordinadora del área, Silvia Murua, había informado
inicialmente que los cuadernos de menú correspondientes a octubre y noviembre
de 2024 habían sido destruidos por roedores.
Posteriormente fueron presentados nuevos cuadernos
acompañados por remitos confeccionados recientemente. Al comparar esa
documentación con los consumos registrados durante marzo y abril, los auditores
estimaron que había aproximadamente $100 millones en mercadería facturada que
no habría sido entregada.
En una conversación con integrantes de la Dirección de
Comedores, Murua había expresado: “No sabía que debería sobrar tanta plata”.
Cuando el análisis se amplió a mayo y parte de junio, el
informe elevó las inconsistencias detectadas a aproximadamente $146.223.311.
La investigación llegó a la Justicia
A partir de los hallazgos, Murua fue removida de su cargo.
Los empleados administrativos que quedaron temporalmente al frente del área
solicitaron una reunión con la Dirección de Comedores y aportaron fotografías,
videos y audios que, según manifestaron, habían recopilado con anterioridad.
Los trabajadores sostuvieron que habían conservado ese
material por temor a consecuencias laborales y dejaron asentado que no habían
participado de las presuntas irregularidades.
El expediente judicial tramita actualmente ante la Unidad
Fiscal de Concordia, a cargo de la fiscal Daniela Montangie, quien requirió
información sobre el personal que trabajaba en la Coordinación de Concordia.
También detectaron casos en otros departamentos
El relevamiento no quedó limitado a Concordia. Las
auditorías realizadas en otros puntos de la provincia identificaron dos casos
de presunta malversación de fondos en Diamante y uno en Villaguay, todos
relacionados con partidas destinadas a comedores escolares.
En Gualeguay también se detectó una irregularidad
administrativa: un agente de cocina que se encontraba con licencia médica
habría continuado trabajando en un establecimiento privado.
Las autoridades calificaron esa situación como una falta
administrativa grave y avanzaron con las medidas correspondientes.
Cambiarán el sistema de compra de alimentos
A partir de agosto, el Gobierno provincial anunció una
modificación en el funcionamiento de los comedores. 996 establecimientos
urbanos y rurales con más de 50 estudiantes dejarán el esquema de tarjetas
descentralizadas y pasarán a un sistema de compra centralizada mediante
licitación pública.
La ministra de Desarrollo Humano, Verónica Berisso, explicó
que el objetivo es garantizar que los fondos destinados a la alimentación
escolar tengan mayores controles y se traduzcan en alimentos de calidad.
“Para que un chico pueda aprender, concentrarse y
desarrollar plenamente sus capacidades necesita una alimentación adecuada”,
sostuvo la funcionaria.
El Estado asumirá las compras y la logística
El director de Comedores, Lautaro Azzalini, señaló que la
reforma busca establecer reglas más claras y otorgar mayores herramientas a los
establecimientos.
El nuevo mecanismo trasladará al Estado las tareas de
compra y logística que anteriormente recaían sobre los equipos directivos.
Además, se pretende mejorar la trazabilidad de los fondos, unificar criterios
nutricionales y establecer controles comunes para los establecimientos
incluidos en el programa.
El avance de la investigación judicial determinará las
eventuales responsabilidades por las irregularidades detectadas, mientras que
el cambio en el sistema de compras buscará reducir los riesgos de desvíos y
fortalecer el control sobre los recursos destinados a la alimentación de los
estudiantes.
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