La disponibilidad de combustible en Rusia se redujo con
rapidez durante agosto y volvió a generar problemas de abastecimiento en
distintas regiones del país. Al 16 de agosto, solo el 28,1% de las estaciones
de servicio contaba con reservas, frente al 41% registrado una semana antes
La situación está relacionada con una combinación de
factores: los ataques ucranianos contra refinerías rusas, interrupciones
imprevistas en plantas de procesamiento y dificultades para trasladar los
combustibles hacia algunas zonas.
El deterioro también alcanzó a Moscú y sus alrededores. En
una revisión realizada sobre 21 estaciones de servicio, se comprobó que varias
no disponían de manera simultánea de naftas de 92, 95 y 98 octanos, mientras
que el suministro de diésel tampoco estaba asegurado.
El Gobierno tomó medidas de emergencia
El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, reconoció
que se registraron colas en las estaciones y afirmó que las autoridades
trabajan para normalizar el suministro.
Para aumentar la oferta interna, el Gobierno permitió
temporalmente la comercialización de combustibles con estándares ambientales
más bajos, entre ellos Euro-2. Además, mantuvo restricciones sobre las
exportaciones de diésel para priorizar el mercado doméstico.
Las dificultades fueron reconocidas en distintas regiones.
Entre las zonas afectadas aparecen Oremburgo, Lipetsk, Tver, Oriol, Tuvá,
Jakasia y los territorios de Krasnodar, Transbaikal, Primorie y Krasnoyarsk.
Los ataques a las refinerías volvieron a
presionar al mercado
Rusia había atravesado una primera etapa de escasez a
partir de fines de mayo, cuando comenzaron a registrarse largas filas y
faltantes en varias estaciones. El escenario empezó a mejorar hacia fines de
julio, pero la recuperación fue interrumpida durante agosto.
Los nuevos ataques contra instalaciones de refinación
volvieron a afectar la producción y distribución. A esto se sumaron
reparaciones no previstas en algunas plantas, lo que redujo la capacidad
disponible para abastecer determinadas regiones.
Aunque el país mantiene una importante producción de
gasolina, los problemas logísticos dificultan que el combustible llegue con
normalidad a todos los puntos de venta.
También aumentó la presión sobre las empresas
El Gobierno ruso reforzó los controles sobre las compañías
petroleras y los operadores independientes. Hasta el 17 de agosto, el Servicio
Federal Antimonopolio había abierto 41 investigaciones y emitido 68
advertencias por posibles incumplimientos de las normas de competencia.
Las autoridades también siguieron de cerca la evolución de
los precios. Entre el 4 y el 10 de agosto, el valor de la gasolina disminuyó en
44 regiones, aunque hubo fuertes diferencias entre territorios: en Daguestán
cayó 9,1%, mientras que en Tver aumentó 6,8%.
Rusia busca combustible fuera del país
Ante las dificultades internas, también se evaluaron
alternativas de importación. Un cargamento de combustible procedente de India
llegó al puerto de Múrmansk, aunque su comercialización presentó obstáculos
debido al elevado costo.
La gasolina india AI-92 llegó a ofrecerse a 130.000 rublos
por tonelada y posteriormente bajó a 110.000 rublos, mientras que el precio de
referencia en la zona europea de Rusia rondaba los 73.000 rublos.
El Gobierno deberá sostener las medidas de emergencia
mientras intenta recuperar la capacidad de refinación y mejorar la
distribución. La evolución de los ataques contra las instalaciones energéticas
será uno de los factores determinantes para saber si la escasez se profundiza o
comienza a estabilizarse.
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