La tormenta tropical Lala dejó graves consecuencias en Hawái después de perder intensidad y degradarse desde huracán. Aunque no tocó tierra directamente, su cercanía provocó lluvias extraordinarias, inundaciones repentinas y fuertes vientos en distintas zonas del archipiélago.
En el sur de la Isla Grande, las precipitaciones superaron
los 89 centímetros en algunos sectores. Las crecidas arrastraron viviendas y
obligaron a desplegar equipos de emergencia para rescatar a personas afectadas
en Naalehu y Wai’ohinu.
El fenómeno también provocó un apagón de gran magnitud: más
de 200.000 hogares y comercios quedaron sin electricidad. Tres hospitales
debieron continuar funcionando mediante generadores, mientras las autoridades
evaluaban los daños.
Rescates y zonas afectadas
La emergencia movilizó a efectivos de Defensa Civil, la
Guardia Nacional y la Guardia Costera, que utilizaron recursos terrestres y
apoyo aéreo para asistir a las comunidades afectadas.
El alcalde del condado de Hawái, Kimo Alameda, describió
las condiciones como peligrosas debido a la presencia de “agua corriendo,
escombros y rocas en la carretera”, además de los cortes de electricidad
registrados durante la madrugada.
Una persona murió en un accidente automovilístico
relacionado con las condiciones meteorológicas, mientras los equipos de rescate
continuaban trabajando en distintas áreas afectadas por las inundaciones.
En Honolulu y sus alrededores también se registraron
numerosos incidentes. Los bomberos atendieron al menos 58 casos de árboles
caídos, 39 techos dañados y 12 líneas eléctricas afectadas durante las primeras
horas del domingo.
Alertas por inundaciones y nuevos riesgos
El Centro Nacional de Huracanes mantuvo advertencias de
tormenta tropical para varias islas del archipiélago, entre ellas Maui,
Molokai, Lanai, Kahoolawe, Oahu, Kauai y Niihau.
Las autoridades alertaron sobre la posibilidad de nuevas
inundaciones destructivas y recomendaron a la población permanecer en lugares
seguros hasta que disminuyeran los riesgos y avanzaran las tareas de limpieza.
El meteorólogo Stephen Parker pidió evitar los
desplazamientos innecesarios mientras persistieran los peligros derivados de
los escombros, las crecidas y los daños sobre la infraestructura.
Daños en comercios y comunidades
Entre los establecimientos afectados se encuentra Punalu’u
Bake Shop, una conocida panadería de Naalehu que además representa una fuente
importante de empleo para la comunidad.
Su gerente, Zachary Kennedy, explicó que el agua y el barro
ingresaron tanto a la fábrica como al local comercial y destruyeron productos e
instalaciones. “Este es un nivel diferente de daño, es literalmente
catastrófico”, afirmó.
Las autoridades también debieron atender los efectos sobre
caminos, viviendas y servicios esenciales, mientras los cauces desbordados y
las fuertes olas incrementaban la presión sobre las zonas costeras.
El episodio ocurrió además cuando todavía persisten
recuerdos de otras emergencias severas en el archipiélago, entre ellas los
incendios forestales de agosto de 2023, que dejaron una de las mayores
tragedias recientes en Estados Unidos.
Una comunidad que reforzó su preparación
La experiencia acumulada frente a fenómenos extremos
permitió reforzar las medidas preventivas antes de la llegada de Lala.
En distintas zonas se realizaron tareas de poda de árboles
y limpieza de arroyos, mientras se habilitaron refugios y se suspendieron
actividades previstas ante el riesgo meteorológico.
Vecinos que todavía arrastraban consecuencias de las
inundaciones registradas en marzo también adoptaron medidas adicionales. Los
productores ganaderos recibieron recomendaciones para mantener a los animales
en espacios abiertos y evitar estructuras que pudieran colapsar.
El gobernador Josh Green informó que los servicios
esenciales debieron recurrir a generadores ante los cortes de electricidad que
afectaron a una parte importante de la Isla Grande.
El seguimiento continuará durante los próximos
días
Durante el domingo, Lala se encontraba aproximadamente a
220 kilómetros al oeste de Honolulu, con vientos sostenidos cercanos a los 100
kilómetros por hora.
Aunque el sistema había perdido fuerza, los especialistas
mantenían bajo vigilancia su evolución y no descartaban modificaciones en su
intensidad una vez alejado del archipiélago.
Los equipos de emergencia continuarán con las tareas de
rescate, evaluación de daños y recuperación del suministro eléctrico, mientras
las autoridades mantienen las recomendaciones preventivas ante la posibilidad
de nuevas lluvias y crecidas.
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