La FIFA confirmó la salida de Kevin Lamour, quien ocupaba
el cargo de director de operaciones y era considerado el tercer funcionario de
mayor jerarquía dentro del organismo. La decisión se produjo pocas semanas
después de que cuestionara públicamente una iniciativa impulsada por el
presidente Gianni Infantino.
El directivo francés, de 45 años, había expresado su
rechazo al proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), diseñado para incorporar
capital privado a los principales negocios vinculados a los Mundiales. Su
postura expuso una fuerte disputa interna en la conducción del fútbol mundial.
El enfrentamiento que terminó con la salida de
Lamour
A fines de julio, Lamour difundió un comunicado a través de
Associated Press (AP) en el que definió la iniciativa como “el proyecto de una
sola persona”. También sostuvo que los empleados de la FIFA habían sido
“engañados” y cuestionó el trato recibido por quienes se oponían a la
propuesta.
El funcionario incluso anticipó las posibles consecuencias
de su posición: “Y si eso significa que pierdo mi trabajo, que así sea.
Entenderé y respetaré esa decisión. Al menos dormiré tranquilo esta noche”.
Tres semanas después, la FIFA comunicó oficialmente que su
relación laboral con Lamour concluyó el 17 de agosto de 2026. La organización
agradeció sus dos años de servicio y señaló que la decisión fue tomada con
consideración y respeto.
La salida ya había comenzado a perfilarse a comienzos de
agosto, cuando Lamour no participó de una reunión de emergencia convocada por
Infantino en Marruecos para reorganizar los apoyos internos después del fracaso
del proyecto FFE.
Qué proponía el plan de inversión
La iniciativa contemplaba crear FIFA Forward Enterprise,
una estructura empresarial valuada en unos 20.000 millones de dólares, que
concentraría los negocios relacionados con los Mundiales masculino y femenino y
el Mundial de Clubes.
El proyecto incluía la venta de aproximadamente el 20% de
participación a inversores privados, con el objetivo de obtener unos 4.200
millones de dólares. Entre los principales interesados figuraba Joshua Kushner,
a través de su fondo Thrive Capital.
Como contrapartida, el esquema prometía elevar de 8 a 20
millones de dólares los pagos destinados a cada una de las federaciones miembro
de la FIFA.
La propuesta generó resistencias entre dirigentes y
confederaciones. Carlos Cordeiro, asesor de Infantino y exbanquero de Goldman
Sachs, renunció y calificó el proyecto como “un mal negocio para el fútbol”.
También hubo cuestionamientos de la UEFA, la Concacaf y la
AFC, que reclamaron mayor participación de las federaciones en las decisiones
estratégicas. En una declaración conjunta advirtieron que “el fútbol no
pertenece a ningún individuo”.
Ante la presión, Infantino anunció finalmente el abandono
del proyecto.
Escocia se aleja de Infantino antes de las
elecciones
La salida de Lamour se produce mientras crece la presión
política sobre Infantino de cara a las elecciones presidenciales de la FIFA,
previstas para el 18 de marzo de 2027 en Marruecos.
Este lunes, la Federación Escocesa de Fútbol confirmó que
no respaldará al actual presidente en esos comicios. La decisión suma a Escocia
al bloque integrado por Inglaterra, Irlanda y Gales, que tampoco prevé apoyar
su candidatura.
El director general de la asociación escocesa, Ian Maxwell,
fue contundente: “La Federación Escocesa no votará por Gianni Infantino”.
Además, cuestionó la conducción del organismo por “fallos en el liderazgo”,
falta de transparencia y escaso diálogo con las federaciones.
Infantino necesita conseguir la mayoría de los votos de las
211 asociaciones miembro para continuar al frente de la FIFA. Hasta ahora,
además de las federaciones británicas, la UEFA, la Concacaf y la AFC expresaron
fuertes reparos a su gestión.
África y Oceanía todavía no definieron públicamente su
posición, mientras que la Conmebol manifestó su respaldo al actual presidente.
Una disputa que también llegó al plano legal
La crisis institucional sumó otro capítulo el 13 de agosto,
cuando la organización FairSquare presentó una solicitud ante el Comité de
Gobernanza, Auditoría y Cumplimiento de la FIFA para que se analice la eventual
inelegibilidad de Infantino para un cuarto mandato.
El planteo se basa en la interpretación de su primer
período presidencial, entre 2016 y 2019. El argumento sostiene que ese ciclo
debería contabilizarse como su primer mandato, lo que limitaría la posibilidad
de buscar una nueva reelección bajo las actuales normas de la FIFA.
Por su parte, el organismo rector del fútbol mundial
rechazó las críticas y afirmó que no “apoyará, facilitará ni tolerará” procesos
electorales que no respeten sus estatutos. También calificó los
cuestionamientos como parte de un “esfuerzo coordinado y continuo” contra su
presidente.
El escenario quedará definido durante los próximos meses:
el plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre de 2026, mientras
que la elección presidencial se realizará el 18 de marzo de 2027. La salida de
Lamour y la pérdida de apoyos europeos agregan presión sobre Infantino en la
antesala de esa disputa electoral.
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