Rusia intensificó sus ataques contra la infraestructura
portuaria de Odesa y embarcaciones vinculadas a Ucrania, días después de
rechazar una propuesta para establecer una moratoria sobre las operaciones
militares en el mar Negro.
Según el Ministerio de Defensa ruso, los ataques alcanzaron
tres buques mercantes y dos petroleros que, de acuerdo con Moscú, transportaban
equipos militares y combustible destinados a las fuerzas ucranianas.
Las autoridades rusas también informaron la destrucción de
un barco que llevaba armamento occidental y de patrulleras ucranianas ubicadas
a unos 138 kilómetros al suroeste de Odesa. Además, drones atacaron una planta
dedicada al ensamblaje de drones acuáticos situada a unos 40 kilómetros de la
ciudad.
La propuesta de tregua quedó descartada
La ofensiva se produjo después de que el Ministerio de
Exteriores ruso rechazara una iniciativa para limitar los ataques contra objetivos
marítimos, planteada por Ucrania a través de Turquía.
La portavoz de la diplomacia rusa, María Zakharova, sostuvo
que Moscú no observa una mejora en la situación que justifique una pausa
temporal.
“No vemos ningún indicio de que la situación esté
mejorando”, afirmó, y agregó que una medida de ese tipo solo otorgaría a Kiev
un “respiro temporal”.
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, también
descartó un alto el fuego general mientras no exista un acuerdo que considere
duradero y confiable.
El mar Negro vuelve a ser un punto clave
El nuevo ataque llega pocos días después de una ofensiva
ucraniana contra Novorossiysk, una de las principales bases navales rusas en el
mar Negro.
Ucrania aseguró que sus drones y misiles dañaron varias
embarcaciones militares, infraestructura petrolera y terminales utilizadas para
las exportaciones de granos. Dos instalaciones cerealistas debieron interrumpir
sus operaciones.
La situación genera preocupación por el impacto sobre el
comercio internacional de alimentos. La ONU había advertido a finales de julio
que el precio del trigo había aumentado un 20% durante ese mes, hasta alcanzar
su nivel más alto desde marzo de 2024.
Además, la Unión Cerealista de Rusia informó que las
exportaciones de grano ruso disminuyeron un 22% durante los primeros diez días
de agosto, después de haber retrocedido 26,6% en julio respecto del mes
anterior.
Una nueva escalada de ataques aéreos
La ofensiva sobre Odesa ocurrió durante una de las jornadas
de mayor intensidad de ataques aéreos desde el comienzo de la guerra entre
Rusia y Ucrania.
Moscú afirmó haber derribado 822 drones ucranianos durante
la noche. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, señaló que unos 600 aparatos
fueron dirigidos contra la capital rusa.
En la región de Rostov, un ataque con más de 150 drones
dejó cinco muertos, según las autoridades locales. Otro hombre de 83 años murió
en la región de Moscú después de que un dron impactara contra una vivienda.
Ucrania también sufrió ataques rusos con misiles. En Kryvyi
Rih, dos personas murieron y 14 resultaron heridas, mientras que otros
fallecimientos fueron reportados en Sumy y Zaporiyia.
El conflicto golpea infraestructura y comercio
En Kryvyi Rih, la siderúrgica ArcelorMittal confirmó daños
en una de sus instalaciones y una reducción parcial de sus operaciones. En
Kiev, un incendio afectó además al mercado de libros de Pochaina.
La escalada vuelve a combinar ataques contra
infraestructura militar, portuaria, energética e industrial con daños sobre
zonas civiles. Mientras Rusia y Ucrania intercambian ofensivas de gran escala,
el rechazo a una tregua en el mar Negro mantiene bajo presión las rutas
comerciales y las exportaciones agrícolas.
La continuidad de los ataques podría profundizar además las
dificultades para el transporte de granos y aumentar la volatilidad de los
precios internacionales de alimentos, mientras no aparecen señales concretas de
un acuerdo para reducir las operaciones militares en la zona.
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