Un incendio forestal de dimensiones inéditas avanza sobre
la reserva natural de Altas Fens, en el este de Bélgica, y mantiene en alerta a
las autoridades por la posibilidad de que las llamas alcancen territorio
alemán.
El fuego comenzó el viernes por causas que todavía no
fueron determinadas y ya consumió unas 3.000 hectáreas de turberas y bosques de
pinos. El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales confirmó
que se trata del mayor siniestro de este tipo registrado en el país.
La cercanía de las llamas con la frontera obligó además a
activar medidas preventivas en Alemania. En Monschau, una localidad de unos
12.000 habitantes, fueron evacuadas dos calles debido al humo y a los cambios
en la dirección del viento.
Un operativo internacional para contener el
fuego
Las características del terreno dificultan el trabajo de
los bomberos. Gran parte de Altas Fens está formada por turberas y sectores
pantanosos, donde el peso de los vehículos puede provocar hundimientos.
Ante esas dificultades, el operativo depende especialmente
de los medios aéreos. Dos aviones cisterna enviados desde Suecia se
incorporaron este domingo a cuatro helicópteros, dos belgas y dos neerlandeses.
La Unión Europea también participa en la coordinación de
los recursos desplegados. La comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja
Lahbib, informó que un oficial de enlace trabaja para organizar las operaciones
aéreas y reducir los riesgos durante los vuelos.
Evacuaciones y alerta por el humo
El ministro del Interior belga, Bernard Quintin, informó
que los frentes que avanzaban hacia Jalhay y Monschau habían sido controlados,
aunque calificó la situación general como todavía “desafiante”.
Hasta el momento, ninguna vivienda había sido alcanzada por
las llamas. Sin embargo, dos localidades belgas fueron evacuadas parcialmente y
unas 20 personas pasaron la noche en un polideportivo utilizado como refugio.
La columna de humo se extendió por amplias zonas de Bélgica
y Alemania. También alcanzó sectores de Francia, donde el departamento de
Mosela activó una alerta relacionada con la calidad del aire.
Agricultores se sumaron al combate
La emergencia movilizó también a productores de la región.
Varios agricultores utilizaron sus tractores y cisternas para transportar agua
desde un lago cercano hacia los puntos donde trabajan los equipos de
emergencia.
Jean-Pierre Robert, responsable de un hotel situado junto
al lago, contó a AFP que llegó a haber “quince tractores en fila” para cargar
agua. También relató que su familia trasladó al ganado y facilitó el acceso a
los equipos que combatían el incendio.
Mientras tanto, las autoridades continúan investigando el
origen del fuego. Los equipos de emergencia todavía no pudieron llegar hasta el
punto exacto donde comenzaron las llamas.
El calor extremo complica la emergencia
El incendio ocurre durante la quinta ola de calor del
verano europeo, en un contexto de sequedad y temperaturas elevadas. El viernes,
algunas zonas de Bélgica alcanzaron los 37 °C.
Las condiciones recuerdan a otros grandes incendios
registrados históricamente en la región, entre ellos el ocurrido en 1911
durante un período de calor intenso.
La evolución del siniestro será determinante para
establecer si el fuego puede ser contenido antes de avanzar sobre Alemania. El
episodio también vuelve a poner bajo atención el impacto de los períodos
prolongados de calor extremo y su posible relación con una mayor frecuencia de
incendios forestales en Europa central.
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