La minería argentina atraviesa una etapa de expansión que
podría multiplicar sus exportaciones durante la próxima década. Las
proyecciones oficiales estiman que el sector pasará de generar unos USD 6.000
millones en 2025 a USD 9.800 millones este año.
El escenario previsto es todavía más ambicioso: las
exportaciones mineras podrían alcanzar USD 18.500 millones en 2030 y superar
los USD 41.700 millones en 2035.
El crecimiento esperado despierta además un interés
creciente de Estados Unidos, que busca fortalecer cadenas de suministro de
minerales críticos y reducir su dependencia de China.
Litio: producción y exportaciones en
crecimiento
La Argentina ocupa el quinto lugar mundial en reservas de
litio, con unos 23 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente. En
recursos, el país dispone de más de 165 millones de toneladas, de acuerdo con
datos de la Secretaría de Minería.
Actualmente existen siete proyectos de litio en producción
y otros cuatro en construcción. A ellos se suman 44 iniciativas en diferentes
etapas de exploración, evaluación y factibilidad.
Durante el primer semestre de 2026, las cantidades
exportadas de litio crecieron 68,2% respecto del mismo período de 2025. El
aumento de los precios internacionales también impulsó los ingresos, que
llegaron a USD 1.096 millones, un 185% más interanual.
El cobre aparece como el gran motor futuro
Aunque el oro concentró el 61% de las exportaciones mineras
durante la primera mitad de 2026, el principal salto productivo esperado está
vinculado al cobre.
La Secretaría de Minería contempla el inicio de operaciones
de siete grandes proyectos cupríferos entre 2027 y 2034. Entre ellos figuran
Alumbrera, San Jorge, Los Azules, Taca Taca, Vicuña, Mara, Altar y Pachón.
Con las reservas y recursos actualmente identificados, el
país podría alcanzar una producción de 1,6 millones de toneladas de cobre por
año hacia 2035.
Ese volumen permitiría ubicar a la Argentina como el sexto
productor mundial y generar exportaciones cupríferas superiores a USD 19.000
millones anuales. Para alcanzar esa meta se estiman inversiones cercanas a USD
42.000 millones.
Washington busca ampliar su presencia
El potencial minero también adquiere relevancia por razones
geopolíticas. Representantes de organismos y fondos estadounidenses destacaron
la posición de la Argentina dentro de las cadenas vinculadas con la transición
energética.
Gabriela Aguilar, directora gerente de la Cámara de
Comercio Argentino-Texana, sostuvo que el país está “en el centro” de la
transición energética y que su ubicación y alineamiento político lo colocan en
una posición estratégica frente a Estados Unidos.
Andrea Clabough, especialista del Atlantic Council, remarcó
que la demanda energética crecerá fuertemente durante los próximos años y
señaló que la diversificación de fuentes y proveedores será cada vez más
relevante.
Estados Unidos impulsa además herramientas financieras para
respaldar proyectos vinculados con minerales críticos. El objetivo estratégico
incluye diversificar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de
China.
327 proyectos y un territorio todavía poco
explorado
La Secretaría de Minería identificó 327 proyectos en el
país, mientras que actualmente existen 28 minas en operación. Oro, plata, litio
y cobre concentran buena parte del potencial, aunque también aparecen
oportunidades en minerales como uranio, plomo y molibdeno.
Uno de los principales datos destacados por el organismo es
que cerca del 70% del territorio con potencial minero todavía no fue explorado.
Para atraer capital, el Gobierno apuesta al Régimen de
Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que contempla beneficios fiscales y
estabilidad tributaria durante tres décadas para los proyectos alcanzados por
el régimen.
Infraestructura, el principal desafío
El crecimiento proyectado enfrenta obstáculos. Entre los
principales aparecen la falta de infraestructura adecuada y la necesidad de
contar con trabajadores especializados para acompañar la expansión de la
actividad.
Desde el sector se plantea la necesidad de avanzar con
nuevas rutas, obras ferroviarias y mecanismos de inversión destinados
específicamente a infraestructura minera.
En paralelo, representantes estadounidenses plantean que el
vínculo bilateral debería trascender la extracción de minerales. La propuesta
incluye generar nuevas inversiones, transferencia de conocimiento y desarrollo
industrial alrededor de los proyectos.
Si las inversiones previstas se concretan, el cobre y el
litio podrían transformar el perfil exportador de la minería argentina durante
la próxima década. El desafío será convertir los recursos disponibles en
producción, infraestructura y empleo, mientras el país intenta posicionarse en
una disputa internacional cada vez más relevante por los minerales críticos.
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