Gendarmería de Chile concretó el traslado de 687 presos
desde el Centro de Justicia de Santiago hasta la cárcel de alta seguridad La
Laguna, ubicada en Talca, a unos 260 kilómetros al sur de la capital.
Entre los internos reubicados figuran al menos nueve
líderes de organizaciones criminales, incluidos integrantes vinculados al Tren
de Aragua y a la mafia albanesa.
El operativo, denominado “Operación Cancerbero”, contó con
la participación de Gendarmería, Carabineros y la Policía de Investigaciones
(PDI). El desplazamiento fue seguido mediante un amplio dispositivo de
seguridad que incluyó helicópteros.
El modelo de seguridad que impulsa Kast
El presidente chileno José Antonio Kast supervisó la
operación y la calificó como un “día histórico”. El mandatario sostuvo que el
objetivo es recuperar el control estatal dentro de las cárceles y avanzar
contra el crimen organizado.
“No vamos a alcanzar la seguridad plena si es que no
logramos recuperar el poder del Estado dentro de las cárceles”, afirmó Kast
durante la jornada.
El Gobierno también anunció nuevas restricciones para los
internos considerados de alta peligrosidad. Entre ellas figuran el uso
obligatorio de uniforme, la prohibición de encomiendas y un sistema de visitas
mediante locutorios.
El ministro de Seguridad, Martín Arrau, sostuvo que los
principales líderes criminales no podrán continuar utilizando los
establecimientos penitenciarios para impartir órdenes. “En las cárceles manda
el Estado, no los criminales”, afirmó.
Una cárcel con capacidad para más de 2.000
internos
La prisión La Laguna fue inaugurada en 2025 y dispone de 14
módulos de reclusión distribuidos en una superficie superior a los 63.500
metros cuadrados.
El complejo tiene capacidad máxima para 2.320 personas y
cuenta con un sistema de segregación especial para internos de mayor
peligrosidad. También incorpora mecanismos para bloquear las comunicaciones
telefónicas desde el interior.
El Gobierno chileno busca utilizar el establecimiento
dentro de una estrategia más amplia contra el crimen organizado. Las
autoridades estiman que existen cerca de 65.000 personas privadas de libertad
en el país, frente a unas 42.000 plazas penitenciarias disponibles.
La oposición cuestionó el operativo
La transmisión en vivo del traslado generó críticas de
sectores opositores, que cuestionaron la exposición pública de la operación y
compararon la estrategia con las políticas penitenciarias del presidente
salvadoreño Nayib Bukele.
El senador Diego Ibáñez, del Frente Amplio, calificó la
puesta en escena como una “estrategia de marketing” y sostuvo que podía tener
un objetivo político.
“Chile no es El Salvador”, afirmó el legislador, al
cuestionar la decisión de mostrar públicamente el operativo.
El senador Juan Luis Castro, del Partido Socialista,
también habló de una “puesta en escena” y cuestionó que las autoridades locales
de Talca no hubieran sido informadas previamente sobre el despliegue.
La controversia abrió así un debate sobre la política
penitenciaria del gobierno de Kast: mientras el oficialismo presenta la nueva
cárcel y el traslado de los presos como parte de una recuperación del control
estatal, la oposición cuestiona el componente comunicacional del operativo y su
similitud con el modelo de seguridad de El Salvador.
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