Estados Unidos anunció la creación de Task Force Falcon Strike, una nueva fuerza multinacional destinada a coordinar el uso de drones de ataque junto con países aliados en Medio Oriente.
La unidad fue presentada por el Comando Central de Estados
Unidos (Centcom) y podrá utilizar sistemas no tripulados de un solo uso
lanzados desde aeronaves, embarcaciones y plataformas submarinas.
El nuevo dispositivo se incorpora a la estrategia militar
de Washington frente a Irán, en un contexto marcado por más de un año de
enfrentamientos y tensiones en la región.
Una nueva fuerza para operar drones
Falcon Strike estará bajo el mando del Mando de Operaciones
Especiales de Estados Unidos para Centcom (SOCCENT), la misma estructura que
impulsó la anterior Task Force Scorpion Strike.
El Centcom informó que comenzó a consultar e invitar a
países de su área de responsabilidad para incorporarlos al proyecto. La región
comprende 21 países, aunque por ahora no fueron identificados los Estados que
formarán parte de la nueva fuerza.
El almirante Brad Cooper, comandante del Centcom, afirmó
que la iniciativa busca aprovechar la innovación desarrollada por los aliados y
socios estadounidenses.
“La Task Force Falcon Strike ampliará el éxito de Scorpion
Strike dada la tremenda innovación que está ocurriendo entre nuestros aliados y
socios regionales”, sostuvo Cooper.
El antecedente de Scorpion Strike
La creación de Falcon Strike se produce nueve meses después
del lanzamiento de Task Force Scorpion Strike, la primera unidad estadounidense
dedicada exclusivamente a drones de ataque en Medio Oriente.
Ese grupo incorporó capacidades que hasta entonces no
habían sido utilizadas por Washington en la región. En diciembre realizó el
primer lanzamiento de un dron de ataque desde un buque de guerra
estadounidense.
En julio, además, utilizó por primera vez vehículos
marítimos no tripulados contra instalaciones portuarias iraníes, ampliando el
empleo de estos sistemas más allá del ámbito aéreo.
Washington apuesta por drones de bajo costo
Los drones adquirieron un papel cada vez más importante
dentro de la estrategia militar estadounidense. El Departamento de Guerra fijó
como objetivo alcanzar 300.000 unidades para 2027, con costos estimados de
entre USD 2.300 y USD 5.000 por equipo.
La política busca aumentar rápidamente la cantidad de
sistemas disponibles y reducir la dependencia de armamento convencional de
mayor costo.
El presidente Donald Trump también firmó en 2025 una orden
ejecutiva destinada a acelerar la producción nacional de drones, en medio de
las necesidades militares derivadas de los distintos conflictos.
Una herramienta que cambia los conflictos
El crecimiento de los drones de bajo costo modificó las
operaciones militares en distintos escenarios. Su capacidad para producir
grandes cantidades de unidades permite utilizarlos para reconocimiento, ataques
y saturación de sistemas defensivos.
La ONU advirtió en mayo que estos dispositivos se
convirtieron en una de las principales causas de muertes civiles en la guerra
de Sudán. En Ucrania, tanto las fuerzas rusas como las ucranianas utilizan
grandes cantidades de vehículos no tripulados.
Con Falcon Strike, Estados Unidos busca llevar esa
evolución tecnológica a una estructura multinacional. La magnitud de la nueva
fuerza dependerá de los países que finalmente acepten incorporarse y del papel
que Washington les asigne en sus operaciones frente a Irán.
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