Un ataque ucraniano dejó fuera de funcionamiento a la
refinería Orsknefteorgsintez, en la región rusa de Oremburgo, y las
reparaciones podrían extenderse durante seis meses.
El gobernador regional, Evgueni Solntsev, confirmó que el
complejo sufrió daños en infraestructura considerada estratégica y advirtió que
la zona podría necesitar importar combustible para garantizar el
abastecimiento.
“La planta está completamente parada. Nos estamos
preparando para el peor de los escenarios”, afirmó el funcionario en redes
sociales.
Daños en una planta estratégica
El ataque había sido informado por el Estado Mayor
ucraniano el martes y forma parte de la ofensiva de Kiev contra instalaciones
petroleras rusas.
Según las autoridades de Oremburgo, algunos de los equipos
afectados son de origen extranjero. Las sanciones internacionales podrían
dificultar el acceso a repuestos y extender los tiempos necesarios para
recuperar la capacidad operativa.
La refinería está ubicada en Orsk, cerca de la frontera con
Kazajistán, y constituye una instalación relevante para el suministro
energético de la región.
Otra refinería fue atacada en Rusia
La ofensiva contra la infraestructura petrolera continuó
con un ataque contra el complejo Gazprom Neftekhim Salavat, en Baskortostán.
El Estado Mayor ucraniano aseguró que el establecimiento
fue alcanzado durante la noche y que se produjo un incendio. Las autoridades
locales informaron que dos civiles resultaron heridos.
La instalación puede procesar hasta 74 millones de barriles
de petróleo al año y se encuentra a unos 1.300 kilómetros de la frontera
ucraniana.
Crece la presión sobre el abastecimiento de
combustible
Los ataques contra refinerías se producen mientras
distintas regiones rusas enfrentan dificultades para garantizar el suministro
de naftas.
En varios puntos del país se establecieron límites a la
cantidad de combustible que puede comprar cada cliente, mientras algunas
estaciones restringieron la carga en bidones.
La situación también repercute en las estaciones de
servicio. Un taxista consultado en Moscú describió el escenario: “Las colas
vuelven a ser más largas. Y los precios de la gasolina no bajan; al contrario,
suben”.
La ofensiva energética se intensifica
El ataque contra Orsk se suma a una serie de operaciones
ucranianas contra objetivos vinculados al sector energético ruso. Kiev sostiene
que busca reducir los ingresos que permiten a Moscú financiar la guerra.
La ofensiva se produjo además después de nuevos ataques
ucranianos contra instalaciones militares rusas en el mar Negro, mientras Rusia
mantiene sus propios bombardeos sobre territorio ucraniano.
En las últimas horas, Moscú lanzó 133 drones de largo
alcance contra distintos puntos de Ucrania, con un saldo reportado de cuatro
muertos y ocho heridos. La continuidad de los ataques sobre infraestructura
energética aumenta la presión sobre el abastecimiento y anticipa nuevas
dificultades para ambos países mientras continúa la guerra.
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