Cazas F-16 del Comando de Defensa Aeroespacial de América
del Norte (NORAD) interceptaron ayer a dos aeronaves que ingresaron sin
autorización al espacio aéreo restringido de Bedminster, Nueva Jersey, en las
inmediaciones del club de golf del presidente Donald Trump.
El operativo se desplegó mientras estaban vigentes
restricciones temporales de vuelo establecidas por la Administración Federal de
Aviación (FAA). El perímetro había sido dispuesto debido a la presencia de
Trump en la zona y a la realización del torneo LIV Golf Nueva York.
Un operativo especial por la presencia de Trump
Las autoridades habían reforzado previamente la vigilancia
aérea en Bedminster y advertido que podían intervenir aviones de combate y
sistemas terrestres de defensa ante eventuales incursiones.
Las restricciones temporales de vuelo son utilizadas
habitualmente durante desplazamientos presidenciales, grandes acontecimientos
deportivos y otras situaciones que requieren controles adicionales sobre el
tránsito aéreo.
El NORAD recordó que los pilotos deben consultar los avisos
aeronáuticos antes de cada vuelo para conocer las zonas con limitaciones
temporales. “Comprueben los avisos aeronáuticos antes de cada vuelo”, indicó el
organismo.
Qué ocurre cuando un avión entra en una zona
restringida
Cuando una aeronave civil ingresa en un sector protegido,
los aviones militares pueden interceptarla para establecer su identidad y
ordenar su salida del área.
Los procedimientos contemplan el uso de las frecuencias
internacionales de emergencia 121.5 y 243.0, mediante las cuales el piloto
interceptado puede recibir instrucciones para modificar su trayectoria.
En este caso, los F-16 lograron retirar del sector a las
aeronaves involucradas y no se informaron consecuencias adicionales tras la
intervención.
Otro episodio reciente encendió las alertas
El incidente ocurrió pocos días después de otro episodio
relacionado con la seguridad aérea durante un desplazamiento de Trump. El
helicóptero presidencial Marine One voló a menos de una milla de un avión
comercial cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington.
La FAA confirmó entonces una reducción temporal de la
separación entre ambas aeronaves y comenzó a revisar las circunstancias del
episodio.
El antecedente volvió a generar atención sobre la
coordinación entre vuelos comerciales, aeronaves militares y operaciones
vinculadas con la seguridad presidencial.
La seguridad aérea presidencial, bajo
vigilancia
El control del espacio aéreo alrededor de Trump adquiere
especial relevancia por los antecedentes registrados en Estados Unidos. El 29
de enero de 2025, un helicóptero Black Hawk del Ejército chocó con un avión de
pasajeros de American Airlines cerca de Washington. Las 67 personas que
viajaban en ambas aeronaves murieron.
Aunque aquel accidente y la reciente intercepción en Nueva
Jersey son hechos diferentes, ambos reflejan los desafíos que implica coordinar
vuelos civiles y operaciones de seguridad en zonas de alta circulación aérea.
Las autoridades mantienen el esquema especial de vigilancia
en Bedminster mientras continúen las actividades presidenciales y las
restricciones temporales. El episodio volvió a poner en primer plano la
importancia de que los pilotos consulten las disposiciones vigentes antes de
ingresar a esos sectores.
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