Irán endureció su posición sobre el estrecho de Ormuz y
advirtió que no permitirá la reapertura del estratégico corredor marítimo
mientras Estados Unidos no cumpla una serie de exigencias.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional
iraní, Mohamad Baqer Zolgadr, afirmó que Washington deberá modificar su
política antes de que se restablezca el tránsito. “Hasta que Estados Unidos no
corrija su comportamiento, el estrecho de Ormuz no será abierto”, sostuvo.
Entre las demandas figuran el levantamiento del bloqueo
naval estadounidense, el fin de las sanciones económicas y la liberación de
activos iraníes que permanecen congelados en el exterior.
Reclamos militares y económicos
La lista también contempla compensaciones por los daños que
Teherán atribuye a “dos guerras impuestas”, además del cese de las amenazas
militares contra Irán y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak.
El gobierno iraní reclama, además, el retiro de las fuerzas
estadounidenses desplegadas alrededor de su territorio. Zolgadr aseguró que las
exigencias son consideradas irrenunciables y afirmó que Irán “nunca cederá”,
tanto en el plano militar como en las negociaciones.
El portavoz de la Guardia Revolucionaria, general Hosein
Mohebí, reforzó esa postura y sostuvo: “El estrecho de Ormuz solo se reabrirá
si Estados Unidos acepta plenamente las condiciones de Irán y deja de
interferir en el proceso de negociaciones regionales”.
Omán busca una salida para la navegación
En paralelo, Irán mantiene conversaciones con Omán para
establecer un mecanismo destinado a organizar el tránsito marítimo y definir
rutas consideradas seguras dentro del estrecho.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, señaló que las
negociaciones avanzaron y que el objetivo es crear un marco jurídico que
reduzca los incidentes y permita recuperar la circulación de embarcaciones.
Omán calificó como “positivas” las conversaciones, aunque
advirtió que los recientes ataques contra buques pueden complicar el proceso.
Emiratos Árabes Unidos, por su parte, acusó a Irán de atacar con un misil a un
petrolero vinculado a la compañía estatal ADNOC. Teherán no se pronunció sobre
esa acusación.
Una ruta clave para el mercado energético
La disputa tiene impacto internacional porque el estrecho
de Ormuz es una de las principales vías para el transporte mundial de petróleo.
Desde el cierre anunciado por Irán a mediados de julio, el tránsito habitual de
una parte significativa del crudo global quedó afectado.
Estados Unidos respondió con el restablecimiento del
bloqueo naval sobre puertos y embarcaciones iraníes, mientras las negociaciones
sobre el memorando de paz firmado el 17 de junio quedaron paralizadas.
La crisis también profundizó las dificultades económicas
dentro de Irán. El presidente Masoud Pezeshkian describió la situación como una
“guerra total” y reconoció problemas vinculados con el costo de vida, el agua,
la energía y el sistema bancario.
El futuro de la navegación por Ormuz dependerá ahora de la
evolución de las negociaciones entre Irán, Estados Unidos y los países de la
región. Mientras no haya un acuerdo, el riesgo de nuevas interrupciones sobre
una ruta energética clave seguirá presionando al comercio y a los mercados
internacionales.
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