Las ventas de ropa e indumentaria registraron una nueva
caída durante el tercer bimestre de 2026. Según un relevamiento de la Cámara
Argentina de la Indumentaria (CIAI), las unidades vendidas disminuyeron un 6,9%
interanual, en un escenario marcado por el bajo consumo, la incertidumbre y las
escasas expectativas de recuperación.
Más de la mitad de las empresas vendió menos
El informe reveló que el 55% de las empresas registró una
baja en sus ventas, mientras que solo el 27% informó un crecimiento y el 18%
aseguró que su nivel de actividad se mantuvo sin cambios.
Aunque la caída fue menor que la observada en bimestres
anteriores, el sector continúa acumulando resultados negativos desde hace más
de dos años, con una única excepción registrada durante 2025.
La falta de demanda sigue siendo el principal
problema
La encuesta mostró que ocho de cada diez empresas
consideran que la baja demanda es el mayor obstáculo para la actividad, muy por
encima de otros factores como el aumento de costos, el acceso al financiamiento
o la disponibilidad de stock.
Además, muchas firmas describieron un escenario de
incertidumbre, con menor rentabilidad y dificultades para sostener la
actividad. Algunas incluso señalaron que enfrentan procesos de cierre o
reconversión para continuar operando.
Pocas expectativas de una mejora
Las proyecciones para los próximos tres meses tampoco son
alentadoras. El 63% de las empresas cree que las ventas permanecerán estables,
el 22% estima que seguirán cayendo y apenas el 16% espera una recuperación.
El informe también indica que más de la mitad de los
empresarios prevé un escenario económico sin grandes cambios para lo que resta
del año, mientras que una parte importante mantiene expectativas negativas.
Costos, empleo y señales mixtas
La CIAI advirtió que el 55% de las empresas no logró
trasladar a los precios los aumentos de costos, lo que continúa afectando los
márgenes de rentabilidad del sector.
En materia laboral, el relevamiento detectó un incremento
de los despidos respecto del período anterior, aunque también aumentó la
cantidad de compañías que optó por mantener sin cambios su plantilla de
personal.
Por otra parte, se observaron algunos indicadores con una
evolución más favorable, como un mayor equilibrio en los niveles de stock y una
reducción de los atrasos en la cadena de pagos. Sin embargo, la entidad sostuvo
que la recuperación dependerá de una mejora sostenida del consumo, que por el
momento todavía no se refleja en el mercado.
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