Irán intensificó el conflicto en Medio Oriente con una
ofensiva de drones y misiles dirigida contra bases militares de Estados Unidos
ubicadas en Bahréin, Jordania y Kuwait. El régimen iraní afirmó haber provocado
daños y bajas, aunque tanto Washington como los gobiernos de los países
afectados rechazaron esa versión y aseguraron que las instalaciones y el
personal no sufrieron consecuencias.
Ataques simultáneos contra bases
estadounidenses
La ofensiva fue presentada por Teherán como una respuesta a
los recientes bombardeos ejecutados por Estados Unidos sobre territorio iraní y
posiciones de grupos aliados en la región.
Según las autoridades iraníes, los objetivos incluyeron
depósitos de combustible, hangares, barracones militares y centros de
almacenamiento en la base aérea Isa, en Bahréin; la base Al-Azraq, en Jordania;
y los campamentos estadounidenses Camp Udairi, Camp Doha y Camp Arifjan, en
Kuwait.
Irán también sostuvo que atacó un centro de datos vinculado
a Amazon en Bahréin. Sin embargo, ni la empresa ni las autoridades del país
confirmaron ese supuesto impacto.
Los países afectados niegan daños
En Bahréin, las sirenas de alerta sonaron en distintas
oportunidades durante la madrugada. El Ministerio del Interior pidió calma a la
población y posteriormente informó que los sistemas de defensa aérea
interceptaron y destruyeron los proyectiles antes de que alcanzaran sus
objetivos.
Jordania comunicó que derribó siete misiles y seis drones
que ingresaron a su espacio aéreo. Las autoridades aseguraron que no hubo
víctimas ni daños materiales.
Kuwait también confirmó la interceptación de objetivos
hostiles y afirmó que sus instalaciones militares permanecieron operativas.
Escalada tras los ataques de Estados Unidos
La nueva ofensiva ocurre después de casi dos semanas de
ataques estadounidenses sobre objetivos vinculados a Irán y sus aliados, en
medio de una creciente disputa por el control de rutas estratégicas como el
estrecho de Ormuz y el mar Rojo.
Mientras Irán insiste en que responderá a cada acción
militar estadounidense, el gobierno de Donald Trump sostuvo que mantendrá
abiertas las rutas marítimas estratégicas pese al aumento de la tensión en la
región.
Preocupación internacional por un conflicto
mayor
La escalada militar generó nuevas advertencias
internacionales. El Reino Unido recomendó evitar viajes no esenciales a Bahréin
y Kuwait ante el riesgo de nuevos ataques.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António
Guterres, volvió a pedir moderación y reclamó esfuerzos diplomáticos para
impedir que el conflicto se extienda a otros países de Medio Oriente.
Al mismo tiempo, la amenaza de bloqueos en rutas marítimas
clave y las nuevas sanciones internacionales contra Irán mantienen en alerta a
los mercados energéticos y elevan la preocupación por una posible ampliación de
la crisis regional.
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