El Ejército del Líbano ingresó en las últimas horas en la
localidad de Zawtar al-Gharbiyeh, en el sur del país, luego de la retirada de
tropas israelíes prevista en un acuerdo firmado entre Beirut, Tel Aviv y
Washington. La operación representa el primer paso del mecanismo de "zonas
piloto", diseñado para avanzar hacia una retirada gradual de Israel y
reducir la presencia de Hezbollah en la región.
Comienza la primera etapa del acuerdo
La transferencia territorial forma parte del entendimiento
alcanzado el 26 de junio en Washington, donde representantes de Líbano e
Israel, con mediación de Estados Unidos, establecieron un plan de
implementación escalonada.
El esquema prevé que el Ejército libanés ocupe las zonas
evacuadas, verifique la ausencia de infraestructura y armamento de Hezbollah y
certifique esa situación ante un grupo de coordinación militar. Solo después de
ese proceso Israel avanzará con nuevas retiradas.
Un despliegue marcado por incidentes
Pese al inicio del operativo, la jornada registró momentos
de tensión. El Ejército libanés denunció disparos de fuerzas israelíes cerca de
las unidades desplegadas, aunque no se reportaron heridos.
Desde Israel señalaron que los disparos ocurrieron luego de
que un vehículo de ingeniería libanés ingresara en un sector considerado fuera
del área contemplada por el acuerdo.
Mientras tanto, equipos especializados comenzaron tareas de
desminado y búsqueda de explosivos sin detonar para permitir el regreso seguro
de la población desplazada.
Aldeas destruidas y miles de desplazados
Las autoridades locales advirtieron que gran parte de la
infraestructura quedó devastada por los combates. En Zawtar al-Gharbiyeh, más
de la mitad de las construcciones fueron destruidas y muchas de las restantes
presentan daños severos.
El alcalde de la localidad expresó preocupación por el
retorno de los habitantes, ya que fuerzas israelíes continúan desplegadas en
zonas cercanas, lo que mantiene la incertidumbre sobre la seguridad de la
población.
Hezbollah rechaza el acuerdo
El conflicto se desarrolla en un contexto de fuerte tensión
regional iniciado en marzo de 2026, cuando Hezbollah se involucró en la guerra
tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
La organización libanesa rechazó el acuerdo trilateral y
sostuvo que cualquier negociación debe comenzar con una retirada total e
incondicional de Israel. Por su parte, el gobierno israelí mantiene su postura
de continuar en determinadas áreas hasta comprobar el desarme del grupo.
El avance del plan será seguido de cerca por la comunidad
internacional, ya que el resultado de esta primera experiencia podría definir
si el proceso de retirada continúa o si las negociaciones vuelven a quedar
estancadas.
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