Los incendios forestales continúan expandiéndose en el sur
de Bolivia y ya alcanzan zonas cercanas a la ciudad de Tarija, donde
brigadistas, bomberos y fuerzas de seguridad enfrentan condiciones adversas
para intentar frenar el avance del fuego. La combinación de fuertes vientos,
sequía y terrenos de difícil acceso complica el operativo desplegado por las
autoridades.
Tarija enfrenta los focos más críticos
Uno de los incendios de mayor magnitud se registra en la
comunidad de Rincón de la Victoria, ubicada a unos 12 kilómetros de Tarija,
donde las llamas avanzaron hacia áreas próximas a viviendas. También permanecen
activos focos en Quirusillas, Erquiz Ceibal, Obrajes, Cadillar y La Victoria.
Ante la emergencia, el Gobierno boliviano reforzó el
operativo con dos helicópteros de la Fuerza Aérea para realizar descargas de
agua, además de sumar militares y bomberos a las tareas de contención. Sin
embargo, los vientos de hasta 70 kilómetros por hora y la compleja geografía
reducen la efectividad de las intervenciones.
La emergencia se extiende a otras regiones
La situación no se limita a Tarija. En Santa Cruz, cerca de
la frontera con Brasil, los incendios ya afectaron más de 21.000 hectáreas. En
ese contexto, el gobernador Juan Pablo Velasco cuestionó la falta de recursos
para enfrentar este tipo de emergencias y aseguró que las autonomías
provinciales cuentan con un presupuesto insuficiente para proteger extensas
áreas naturales.
En Cochabamba, otro foco volvió a activarse en la comunidad
de Liriuni, donde más de 100 hectáreas de vegetación fueron consumidas por el
fuego, según informaron las autoridades departamentales.
Bomberos denuncian falta de recursos
Brigadistas, voluntarios y comunarios señalaron que la
respuesta enfrenta importantes limitaciones por la escasez de equipamiento,
combustible y vehículos para trasladarse hacia los sectores afectados.
Las dificultades logísticas se suman a las condiciones
climáticas extremas, que favorecen la propagación de nuevos focos y obligan a
distribuir los recursos disponibles entre distintos puntos del país.
Un problema que se repite cada año
Los incendios forestales se han convertido en un fenómeno
recurrente en Bolivia durante la temporada seca, especialmente entre julio y
octubre. Especialistas sostienen que la mayoría de estos siniestros tienen
origen humano y los vinculan con desmontes, expansión de la frontera
agropecuaria y quemas para el uso de tierras.
Además, organizaciones ambientales advierten que la
debilidad de los controles y las escasas sanciones por incendios ilegales
favorecen la repetición de estos episodios, que cada año generan importantes
pérdidas ambientales, económicas y sociales.
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