La violencia contra docentes en Ecuador sumó reclamos
internacionales tras los homicidios de dos profesoras y las denuncias de
amenazas en escuelas.
Organismos educativos exigieron respuestas al Estado
La Internacional de la Educación para América Latina (IEAL)
expresó su preocupación por los asesinatos de las docentes Isabel Carchi y
Adriana Sáenz, y pidió investigaciones para esclarecer ambos casos.
El organismo regional, que representa a sindicatos y
trabajadores de la educación de distintos países, manifestó su respaldo a las
familias de las víctimas y a la Unión Nacional de Educadores (UNE).
La entidad advirtió que la inseguridad que afecta al sector
educativo pone en riesgo las condiciones necesarias para garantizar el derecho
a la educación de estudiantes y docentes.
Los crímenes que encendieron las alarmas
Uno de los casos ocurrió el 1 de julio de 2026, cuando
Adriana Sáenz, profesora de educación física, fue asesinada en el sector de La
Roldós, en el norte de Quito.
La docente fue atacada cuando se dirigía a trabajar. La
investigación intenta determinar las circunstancias del crimen y la identidad
de los responsables.
El pronunciamiento también incluyó el caso de Isabel
Carchi, cuyo asesinato incrementó la preocupación dentro del gremio docente por
la seguridad en los establecimientos educativos.
Denuncias de amenazas y extorsiones
La Unión Nacional de Educadores sostiene que la violencia
contra los maestros no se limita a los homicidios y que aumentaron las
amenazas, extorsiones e intimidaciones vinculadas a organizaciones criminales.
Según el gremio, al menos diez docentes fueron asesinados
entre 2025 y julio de 2026, mientras que cientos de trabajadores reportaron
situaciones de riesgo.
Las zonas más afectadas incluyen áreas con fuerte presencia
del crimen organizado, como la denominada Zona 8, integrada por Guayaquil,
Durán y Samborondón.
Reclamos por nuevos protocolos de seguridad
El Ministerio de Educación ecuatoriano reconoció que
existen docentes amenazados y señaló que se aplicaron medidas de protección y
traslados en algunos casos.
Sin embargo, la organización sindical considera que las
acciones actuales no alcanzan para responder al nivel de inseguridad que
enfrentan numerosos profesores.
Entre los pedidos del gremio se encuentran protocolos
nacionales de prevención, canales confidenciales para denunciar extorsiones,
reubicaciones rápidas y mayor coordinación entre autoridades educativas,
policiales y judiciales.
La situación mantiene bajo presión al sistema educativo
ecuatoriano, mientras organismos nacionales e internacionales reclaman avances
en las investigaciones y medidas concretas para garantizar escuelas más
seguras.
#Ecuador #Docentes #Educación #Seguridad #Violencia




