El mercado de la carne vacuna atraviesa un escenario
marcado por la caída del consumo y una reducción de precios que comenzó a
reflejarse en distintos comercios del país.
De acuerdo con datos de la Cámara de la Industria y el
Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo
anual por habitante se ubicó en 47,5 kilos durante mayo, con una baja
interanual del 6,1%.
El registro representa una de las cifras más bajas de las
últimas décadas y muestra el cambio en los hábitos de compra de los argentinos,
que comenzaron a optar con mayor frecuencia por alternativas como el pollo y el
cerdo.
Rebajas de hasta $2.000 por kilo en cortes populares
La menor demanda obligó a carnicerías y supermercados a
implementar promociones para sostener las ventas.
Los cortes más buscados registraron bajas cercanas a los
$2.000 por kilo, con valores que actualmente se ubican, en muchos casos, entre
los $10.000 y $22.000 por kilo.
Entre los ejemplos mencionados por comerciantes del sector,
la carne utilizada para milanesas pasó de valores cercanos a $19.000 o $18.000
a ubicarse alrededor de $16.000 o $17.000.
Otros cortes tradicionales como vacío, matambre y punta de
espalda también mostraron reducciones, pasando de aproximadamente $22.000 a
cerca de $20.000 por kilo.
El pollo y el cerdo ganan espacio entre consumidores
La pérdida de poder adquisitivo llevó a muchas familias a
reemplazar parte de la carne vacuna por opciones más económicas.
Desde el sector explicaron que, por el mismo valor, un
consumidor puede adquirir aproximadamente dos kilos de cerdo o tres kilos de
pollo en comparación con un kilo de carne vacuna.
Las ofertas en carnes alternativas aumentaron en las
últimas semanas, mientras supermercados y carnicerías reforzaron promociones
para atraer compradores.
La baja responde a la falta de poder de compra
Especialistas del mercado señalaron que la reducción de
precios está vinculada principalmente a la caída del consumo.
El economista José Vargas explicó que el poder adquisitivo
de los consumidores todavía no muestra una recuperación y que esa situación
impacta directamente en la demanda de carne.
Además, indicó que la estabilidad reciente del precio
internacional de la carne también influye en el mercado interno, debido al peso
de Argentina como país exportador.
Carnicerías y frigoríficos enfrentan un escenario difícil
Aunque la baja de precios representa una oportunidad para
los consumidores, el panorama es más complejo para los comercios.
Las carnicerías continúan afrontando aumentos en costos
como electricidad, alquileres, transporte y combustible, mientras intentan
mantener los niveles de venta.
Desde el sector advirtieron que algunos pequeños negocios
comenzaron a cerrar debido a la combinación de menores ingresos y mayores
gastos operativos.
Los frigoríficos también sienten el impacto por la menor
faena derivada de la caída en la demanda, una situación que afecta la capacidad
de sostener empleos y estructuras productivas.
El mercado espera una recuperación de las ventas
Con fechas de mayor consumo como reuniones familiares,
vacaciones de invierno y eventos deportivos, los comerciantes buscan recuperar
parte de la actividad.
Sin embargo, desde el sector remarcan que la evolución
dependerá de una mejora en el poder de compra de los hogares y de una
recuperación sostenida del consumo interno.
Con base en nota de: losandes.com
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