El Gobierno nacional prevé una reducción importante en los
precios de la nafta durante los próximos meses y considera que ese movimiento
podría convertirse en un factor clave para continuar con la desaceleración de
la inflación.
Fuentes oficiales sostienen que los valores actuales de los
combustibles se mantendrían relativamente estables durante julio y parte de
agosto. Recién después de ese período, las petroleras tendrían margen para
aplicar una baja que podría rondar el 17%, siempre que no haya cambios bruscos
en el dólar, el petróleo o la política tributaria.
La expectativa oficial para septiembre
En la Casa Rosada ven a la nafta como una variable con
fuerte impacto sobre las expectativas económicas. Por eso, una eventual
reducción en los surtidores es considerada una herramienta para intentar llevar
el índice de precios al consumidor a niveles muy bajos hacia septiembre.
La apuesta oficial no se presenta como una garantía, sino
como un escenario posible si se mantienen condiciones favorables en el mercado
internacional del petróleo y en el frente cambiario.
Cuánto podría bajar la nafta
En la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper se ubica
actualmente en torno a los $2.047 por litro y la premium cerca de $2.244.
Con una reducción del 17%, los precios quedarían
aproximadamente en $1.699 para la súper y $1.863 para la premium. Aunque no
implicaría volver exactamente a los valores de febrero, sí recortaría gran
parte del aumento registrado en marzo, cuando el precio internacional del crudo
se disparó por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Qué rol juega el precio del petróleo
El cálculo oficial parte de que las petroleras, encabezadas
por YPF, no trasladaron completamente a los surtidores la suba internacional
del petróleo registrada meses atrás. Ese esquema permitió contener parcialmente
los aumentos.
Ahora, con el barril Brent retrocediendo hacia niveles
similares a los de comienzos de año, el Gobierno considera que existe margen
para una corrección a la baja en los combustibles locales.
El factor que todavía genera dudas
Uno de los puntos más sensibles es el impuesto a los
combustibles. El Ejecutivo viene aplicando incrementos parciales y postergando
parte del ajuste acumulado desde 2024 para evitar un impacto mayor sobre la
inflación.
Si ese componente tributario se actualizara plenamente en
los próximos meses, podría reducir el margen para que la baja de la nafta
llegue con la magnitud que proyecta el Gobierno.
Por qué la nafta es clave para la inflación
El precio de los combustibles tiene un efecto que va más
allá de su peso directo en el índice de precios. Impacta en el transporte, la
logística, los costos de producción y las expectativas de consumidores y
empresas.
Por eso, el Gobierno busca que una eventual baja de la
nafta funcione como una señal de continuidad del proceso de desinflación
iniciado en los últimos meses. La expectativa oficial es que, si julio y agosto
muestran una inflación moderada, septiembre pueda registrar uno de los niveles
más bajos de los últimos años.
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